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Las Fiestas a los Santos dan Identidad a las Comunidades: Jarquín

Nota: Laura A. Velásquez

Toluca, Méx.- Las expresiones de religiosidad popular son manifestaciones identitarias y de cohesión social, de unión e incluso expresan las necesidades de integración y de participación de las comunidades, se dijo durante la primera sesión del seminario «Cultos crísticos, devociones marianas y veneración a los santos. Orígenes y expresiones de la religiosidad en México», que reúne a especialistas de diversas instituciones concentrados en el estudio de esas manifestaciones.

En el encuentro se expusieron trabajos dedicados al culto a San Isidro Labrador en los pueblos otomianos del occidente del Estado de México, la dimensión simbólica de la protección ante amenazas naturales y desastres a través de expresiones de espiritualidad desde hace cinco siglos, y el pasado y presente del no menos famoso carnaval de San Lorenzo Huitzizilapan que se verifica anualmente en esa comunidad del municipio mexiquense de Lerma.

La historiadora María Teresa Jarquín, investigadora de El Colegio Mexiquense, A. C., y coordinadora del seminario, destacó el éxito de los dos seminarios previos hechos al amparo del nombre «Santos, devociones e identidades», en que participaron 14 investigadores con el resultado de dos libros, uno en proceso editorial y otro en preparación, en que se resumirán los trabajos presentados en las doce sesiones realizadas en 2016 y 2017.

La religiosidad popular favorece la explicación de la identidad social en donde el Estado no alcanza a cubrir esa necesidad colectiva, señaló la investigadora, quien dijo que ese papel se pone de manifiesto en particular durante las festividades de los santos, como en el caso de Tonatico -municipio de migrantes-, entre otros muchos ejemplos, en donde se venera a la Virgen María en la advocación de Nuestra Señora de Tonatico y cuya fiesta es el 2 de febrero, día de la Candelaria.

Los estudios históricos sobre ese tema dejan al descubierto las necesidades de identidad e integración en el contexto de la globalización; las fiestas y la religiosidad popular son dinámicas y activas, siempre están cambiando, adaptándose a las necesidades de la gente, apuntó.

En la sesión realizada en el aula mayor Ignacio Pichardo Pagaza, la historiadora expuso lo relativo a las fiestas dedicadas a San Isidro Labrador en Santa Ana Tlapaltitlán, Santa María Magdalena Ocotitlán, San Felipe Tlalmimilolpan, San Mateo Otzacatipan, San Pedro Totoltepec, San Lorenzo Tepaltitlán y la cabecera municipal de Metepec, con sus seis barrios, en donde se manifiesta como una de las cinco fiestas más importantes de la región.

En tanto, Iván Joe Estévez Alvarado expuso un resumen de su investigación sobre el carnaval de Huitzizilapan, en que destacó los orígenes y las transformaciones de esta fiesta caracterizada por la pirotecnia y, en los últimos años, por una participación creciente de las mujeres en actividades reservadas con anterioridad a los hombres.

Por su parte, Raymundo Padilla Lozoya, profesor investigador de la Universidad de Colima, participó por Internet con un trabajo dedicado al estudio de la manera en que la ritualidad cristiana ha tenido un elemento importante en la protección simbólica y la intervención de los santos patronos como respuesta a fenómenos naturales amenazantes y desastres.

El seminario «Cultos crísticos, devociones marianas y veneración a los santos. Orígenes y expresiones de la religiosidad en México» tendrá en total seis sesiones en el año, dos de las cuales se realizarán en el Centro de Estudios de Historia de México Carso y en El Colegio de Jalisco, respectivamente.

 

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