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“Laguna de Oxidación” la Zona Oriente de Neza

Por: Eduardo Muñoz

Nezahualcóyotl, Méx.- Por tercera ocasión en menos de una semana, cientos de casas, calles y avenidas de la zona oriente de Nezahualcóyotl se inundaron de aguas negras como resultado de la tormenta que se abatió ayer por la tarde en la región.

Colonias como Loma Bonita, Reforma, Nueva Santa Marta, Manantiales, Constitución de 1857 y Las Águilas, así como las avenidas Tepozanes, Floresta, 5 de Mayo y Avenida 8, entre otras, se convirtieron en auténticas “lagunas de oxidación”, no obstante que a principios de año fue inaugurado el colector Tepozanes, que supuestamente iba a terminar con los encharcamientos.

En calles como Narciso Mendoza, Vicente Guerrero, Mariano Matamoros, Pípila y Hermenegildo Galeana, en la colonia Loma Bonita, la gente mostró su enorme preocupación porque -sobre todo en este mes de septiembre-, los torrenciales aguaceros inundan sus hogares y destruyen aparatos electrodomésticos, ropa, camas, salas roperos y todo aquello que no se encuentre por lo menos a 20 centímetros del suelo.

Ayer, durante un recorrido de “El Valle” apoyado en botas de “lechero” de 50 centímetros de altura, se pudo comprobar que la lluvia de dos horas y media no sólo “desapareció” las calles de las colonias Manantiales y Loma Bonita, sino que incluso irrumpió en decenas de hogares, ante la angustia de niños y amas de casa, quienes no se daban abasto tratando de sacarla con botes y escobas, aunque de manera inútil.

La tormenta también “borró” el arroyo de la avenida Tepozanes, desde 20 de Noviembre hasta Matamoros, de manera que centenares de vehículos subían por banquetas para tratar de llegar a sus destinos, en este caso el Metro Santa Martha o la avenida Pantitlán. Muchos automotores resultaron afectados y sus manejadores tuvieron que “orillarse”, aun con riesgo de que los vehículos “nadaran” en la corriente.

Vecinos entrevistados señalaron que esta situación “es la misma de cada año” y las autoridades no tienen para cuándo resolverla.

Un pequeño de 5 años lloraba afuera de su casa en Poniente 11, debido a que su casa estaba totalmente anegada. De pronto vio pasar a una patrulla municipal y creyó que era la solución a sus males. Se acercó rápidamente y les gritó desde la acera: “¡Policías, mi casa se inundó. Ayúdenos!”. Los uniformados, sin bajarse de la unidad, observaron un momento la escena y se retiraron apresurados. Para ellos, al igual que la ciudadanía, esto es “común” en temporada de lluvias. Así ha ocurrido durante décadas…

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