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LA PRENSA MÁS INTELIGENTE… LA DEL SIGLO XIX: AMLO

Fiel a su estilo, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, sabe la regla fundamental para interactuar con periodistas: dar mensajes, no responder preguntas. El formato de sus conferencias matutinas es ideal para ello. Una multitud de periodistas entre quienes él directamente, con su dedito, elige a quién pregunta; sin moderador y sin que tengan micrófono a tiempo para escuchar las preguntas.

En la transmisión por redes sociales, solamente se escucha la voz del presidente y en algunos momentos parte de las preguntas o -en contados casos por la astucia de la reportera o reportero- la pregunta completa.

La imagen de la gran cantidad de periodistas que dan cobertura a su conferencia de prensa es impresionante. El hombre, que concentra el poder en este país, solo frente a quienes observan, señalan e incluso enjuician a las figuras públicas. Nuevamente: el poder soy yo y no necesito a nadie más para enfrentar a quienes preguntan e incluso pueden ser muy incómodos.

Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos, llamó a los periodistas “rastrilladores de estiércol”, refiriéndose a que se negaban a ver el progreso y las cosas buenas de la vida, y se centraban en las vilezas y asuntos degradantes.

Los periodistas norteamericanos, en lugar de sentirse ofendidos, se enorgullecieron del calificativo y se dedicaron a profundizar, con energía, en las pillerías de la clase gobernante, a revisar cuentas públicas y denunciar la explotación laboral de los empresarios.

En su conferencia de prensa de este jueves, el presidente López Obrador se refirió a la prensa mexicana del siglo XIX, a la que calificó como “la prensa más inteligente que se haya tenido hasta nuestros días”, y luego de dar una clase de historia –desde su perspectiva, obviamente-, trató de corregir (imagino que al ver las caras de los periodistas ahí presentes) y dijo: “ahora también hay medios de información muy importantes, buenos periodistas” y planteó la idea de que entre todos –él y los periodistas- se pongan de acuerdo “para hacer un reconocimiento a los buenos periodistas”. Que en lugar de ser perseguidos, sean reconocidos, enfatizó.

Sin duda alguna, sabe cómo operan los medios informativos. No pueden –no deben, incluso- dejar de reportar sus actividades y sus declaraciones, porque al ser el presidente de la República, por el peso de su responsabilidad y el impacto de sus decisiones, los periodistas deben estar ahí, a la hora que él determine o corren el riesgo de “perder la nota”, de no tener la información de primera mano para que la sociedad conozca lo que ocurre.

Y también aprovechó para evidenciar las diferencias salariales que existen entre sus ingresos como presidente (de 108 mil pesos) y los de magistrados y jueces, quienes –acusó- ganan hasta 600 mil pesos mensuales. “No puede haber gobierno rico y pueblo pobre”, dijo ante los periodistas y señaló que es una contradicción que quienes son responsables de impartir justicia tengan ganen tanto dinero.

Naturalmente el comparativo es contundente. Sigue con su estrategia –que le ha dado excelentes resultados- de mostrar las diferencias entre lo que había y lo que él desea que haya. Los buenos –él y su equipo- contra los malos –quienes estaban y aún sobreviven del viejo modelo. Sin duda, es muy efectivo y no se observa en el horizonte a quien pueda contrarrestar ese efecto.

PERCEPCIÓN

El anunció del presidente de federalizar la educación y la salud en el país, para que el Gobierno de la República recupere el control de esas funciones sustantivas, seguramente inquietó a algunas entidades, porque –señaló López Obrador- los recursos para esas actividades se usan “para otras cosas” en los estados del país.

Twitter: @RJoyaC

 

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