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La Decepción de los Independentistas en España

Por Jimena Bañuelos (España)

España.- Se sabía el día: Ayer, la hora: Las seis de la tarde y el lugar: El Parlament. Todas las miradas apuntaban a Puigdemont pero éste tuvo que posponer su discurso una hora por los desacuerdos que había entre sus socios de gobierno. El culpable de ello, sin duda, fue el texto que el presidente de la Generalitat iba a leer.

Tras el emplazamiento, Carles Puigdemont declaró la independencia pero la ha dejado en suspenso. Reconoció la validez del referéndum asumiendo su resultado  y asegurando que cumple “el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”. Ahora bien, a continuación propuso que en las próximas semanas el Parlament “suspenda  el efecto de la declaración de independencia para emprender un diálogo y llegar a una solución acordada con el Gobierno español”.

A las palabras del president contestó en una rueda de prensa sin preguntas, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría muy tajante: "Sin volver a la legalidad ni a la democracia, Puigdemont no puede imponer una mediación". Es más, aseguró que "después de haber llegado tan lejos, Puigdemont ha sumido a su comunidad autónoma en el mayor nivel de incertidumbre. Su discurso ha sido el de una persona que no sabe dónde está, adónde va y con quién quiere ir". Y por si esto fuera poco, Sáenz de Santamaría recalcó que "el Gobierno no puede aceptar la validez de la ley catalana del referéndum porque está suspendida, tampoco puede asumir los resultados del 1-O porque fue un acto ilegal".

La incertidumbre sigue en el ambiente al igual que continua la fuga de empresas de Cataluña. A la lista hay que añadir al Grupo Planeta que ha trasladado su sede social a Madrid. Una lista que podría aumentar porque todavía hay compañías que están contemplando esta posibilidad.

De momento, lo que es certero que es hoy a las nueve de la mañana el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy ha convocado un Consejo de Ministros extraordinario del que, previsiblemente, salga la hoja de ruta a seguir. Una vía, por ejemplo, es activar el artículo 155 de la Constitución. Para ello, el Consejo de Ministros debe aprobar el envío de un requerimiento a Puigdemont para que rectificase en un plazo razonable. Concluido el plazo o se obtenga una respuesta contraria, el Consejo de Ministros se debe volver a reunir, para enviar al Senado el informe con los planes exactos para intervenir el Gobierno de Puigdemont. En el pleno del Senado, por mayoría absoluta, se daría luz verde a la intervención en la que el president y sus consejeros quedarían relevados de sus cargos.

El independentismo sigue echando un pulso a los españoles. Las preguntas que han surgido tras la comparecencia de Puigdemont obtendrán su respuesta cuando el Gobierno desvele su manera de proceder, es decir, cuando los “supuestos” se conviertan en “realidades”.

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