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Gobernantes Naturales

 

Julián Alfonso Chávez Trueba

La naturalidad de nuestros dirigentes, entendida como honestidad, transparencia o humanismo, es la cualidad que muchos buscamos en nuestros gobernantes, porque es así como podemos descubrir los verdaderos pensamientos, sus verdaderas intenciones y hasta el lado común de aquellos.

Imagínense a un gobernador del Estado de México, paseando por los portales de Toluca, saludando a todos los que le regalan una sonrisa, comiendo palomitas de maíz y comprándoles algún detalle a su esposa e hijos, sin alguien que lo moleste, nadie que lo injurie o incluso, nadie pensando mal de él.

Esto era una realidad hace algunos años atrás. El Lic. Adolfo López Mateos tenía la simpatía de todas las personas, lo admiraban como ser humano y le agradecían la labor que desde su gabinete les brindaba a todo su pueblo.

Esta situación no es algo ajeno en nuestros días, por mucho que lo quiera evitar. Si pensáramos en los gobernantes mexicanos y mexiquenses, es difícil pensar en una escena como la antes descrita, porque la vida (léase la democracia) nos ha enviado emisarios (léase candidatos) con más cartón que un bulto de la central de abastos. ¿Por qué? Pues porque lamentablemente no hemos encontrado figuras innatas que tengan simpatía y por tanto aceptación natural son quien lo escucha y conoce. Por eso los partidos han llenado de cartón su imagen, haciendo a cada gobernante una figura estirada, inerte, inmóvil y poco humana. Por eso es que le hemos llenado de burla y sátira las redes sociales a nuestro Presidente Nacional, porque no se deja conocer, no deja que luzca su ser interior.

En nuestra hermana nación del norte, tenemos a un Presidente que lo mismo hace sátira de él mismo, da un discurso para su veteranos (léase militares no activos), le ofrece un poco de esperanza a los niños con cáncer en un hospital o se pelea con su esposa porque la rubia de a lado le hizo ojitos. Barack no necesitó jamás un cartón que lo hiciera serio, por tanto con una imagen de compromiso, responsabilidad y disciplina; al contrario, siempre se ha dejado ver como un humano con errores y batallas internas. Lo primero que hizo fue jugar básquet en una cancha de la ciudad con los usuarios locales. Sus discursos siempre honestos y encarados, hasta cierto punto cínicos, que igual hacen reír, reflexionar y llorar.

Este tipo de gobernante sin duda es del tipo natural, del que no necesita máscaras, del que vive su mandato y se preocupa por todos (por lo menos eso aparenta), que con toda confianza puede hacer lo que le plazca porque la gente lo estima y aprecia como gobernante y ser humano.

Me parece buena esta reflexión sobre el Estado de México. Desearía tanto un grupo de candidatos honestos, que no tengan los apellidos de siempre, que no tengan relación con los grupos de poder, que sean personas populares pero naturales, no populistas, que busquen el bien común, que no estén fregando a los demás, que en los lugares de trabajo los extrañen y añoren, que sean seres humanos que lo mismo juegan ajedrez, que leen un libro, que lo mismo alburean que leen poesía.

Necesitamos líderes que sean naturales, porque los que se han impuesto, solo serán jefes, jamás líderes.

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