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EL VALLE DEPORTIVO

Pedro Eric Fuentes López

Quizás mi fascinación por escribir y trabajar en la fuente deportiva tiene sus orígenes cuando de niño pasaba horas leyendo los informativos en dicha materia sin desatender los demás rubros que en las planas se plasmaban, así pues, era toda una obligación y tradición esperar el fulgurante sonido de la corneta de aquel repartidor del otrora Noticiero, un periódico que se editaba en tinta azul y que contenía lo más relevante del día…

Aquella época era mágica, especial; los de mi generación sabíamos que en la televisión local era esperar la transmisión de la lucha libre, el futbol los domingos a las 11 de la mañana, sueños acá, allá y acullá, pero no era semana sino se me quedaba impregnado el peculiar aroma de la tinta, las manos un poco manchadas y jajajaja, hasta la lengua y dedos azules al pasar de página.

Era y fue una época dorada. El señor de la bicicleta y quien recorría las calles de la ciudad, iba de ruta en ruta entregando su pedido; su bicla era como las de los que también entregaban el correo, los llamados carteros, pero con la diferencia de su corneta, los otros llevaban un silbato anunciando sus reparticiones. El del periódico ya sabía que siempre había quien recibiera el diario y obvio, ahí estaba yo al pie del cañón para recrearme de la información local y una que otra nacional.

Lo deportes ocuparon mi atención desde entonces y soñaba con algún día firmar una nota. Que osadía cumplida al paso de los años. Apellidos como los Nader, Flores, Durán, Porcayo y más, pesaron en mi redacción y transición; de hecho con algunos de ellos pude compartir y debatir temas, sobre todo, futboleros y siempre aprendía de ellos aunque no estuviera de acuerdo en su totalidad.

Recortes a diestra y siniestra de aquellas fotografías de jugadores que aparecían en aquél periódico y en otros de circulación nacional, formaron mis álbumes con los cuales raudo y veloz acudía a la siempre Bombonera a conseguir el tan ansiado autógrafo y cuando los tenía, incluso, vaya sorpresa se llevaban uno que otro futbolista porque recuerdo, me decía, ¿y esta dónde salió? y entonces me llevaba algo más que la firma de mis ídolos.

Recuerdo como si fuera ayer, la mesa del comedor de la casa de mis padres convertida en un aula después de los alimentos para hacer las tareas y enseguida para mi lectura obligada de esos periódicos y revistas de esos ayeres.

Pero esto tiene que ver con la temporada decembrina, porque era el preámbulo de hacer efectiva la imaginación de aprovechar la oportunidad de los repartidores para ver si era posible que entregaran mi carta y quizás las de mis hermanos, tanto a Santa Claus como a los Reyes Magos, porque creía firmemente que era la forma más directa de que les llegarán y así esperar lo solicitado; entonces con una sonrisa en rostro, tanto aquel como los otros, en más de una ocasión se llevaron nuestras peticiones llenas de esperanza y sueños que no deben, bajo ninguna circunstancia desaparecer.

Para aquellos tiempos, cuando se presentaban los apagones en la ciudad, en los cuales nuestros padres debían prever contar con lámparas de petróleo y/o gasolina para que no hubiera oscuridad, hasta en esos momentos era riquísimo leer el y los periódicos para no perder detalle no solo de la información sino de los detalles de una buena crónica y obvio, como lo señalo, esperar la sección donde venían los deseos decembrinos, vaya de navidad y año nuevo. Ya no era solamente enterarme de quién era el campeón de invierno y que deportistas en el extranjero sobresalían y quienes eran tanto santa como los reyes magos…

Mis ídolos deportivos despertaban una increíble mezcla de inaccesibilidad y de cercanía al mismo tiempo, sí ya sé que suena raro pero era la esperanza de mil cosas, tanto así que, fue Salvador Sánchez, el otrora campeón mundial de box, cuando me atreví a estirarle la mano para saludarle quien me dijo en estas fechas: “…nunca dejes de creer en santa ni en los reyes…pídeles con todo tu corazón lo que más deseas…” jamás lo volví a ver por su trágico deceso, pero dejo en mí ser el complemento de la realidad que nos transmitieron mis padres.

Entonces pedía con fervor, con fe, con esperanza e ilusión y obtenía lo deseado. ¿Cómo lo hacían? ¿Qué hacían? Tzzzzz, tanto tu como yo sabemos qué tanto se hace y deshace para tal efecto, entonces sabes muy bien lo que refiero, pero hoy en día quise hacer este texto así, sencillo, simple, pero con mucho corazón por ti y los tuyos, por los sueños y anhelos tanto de chicos como de grandes, que no se pierdan esos factores de unidad y esperanza, porque me queda claro que es aquí y ahora, porque tal vez mañana en otros sitio no vuelva a ser igual.

Y es así como en este Valle Deportivo te presento mi abrazo fraterno, mi agradecimiento eterno por tu existencia y compañía, mi fuerte apretón de manos por seguir andando, a veces un camino sinuoso pero al final del mismo con el latido que como justo ahora sientes! Echa a volar tu imaginación, abre tu cajón, sí ese último que temes hacerlo y que contiene tus más grandes recuerdos e ilusiones y compártelos con tu gente, con tu familia, contigo mismo, esa relación inequívoca que nos conduce a un mejor porvenir, sigue creyendo en la magia de esta temporada, de la bonanza y bienestar, no ceses en la incansable búsqueda de un mejor mañana, porque si de algo estoy y debemos estar seguros es que el sol sale al día siguiente y siguiente y siguiente…

El deporte y la vida, la cultura física, la educación, la salud, la recreación y todo el universo a través de este estilo de vida, tiene que ser el envión de una trascendencia y el motivo suficiente para emprender mejores rumbos y yo creo categóricamente en la navidad y su eje central; en el año nuevo y su referente; en el deporte y su evolución e impacto para toda la sociedad. Creo en mis sueños, anhelos y en ti!

P.D. No pido mucho para navidad, sólo que a la persona que este leyendo esto, nunca le falte salud, comida y un hogar!

FELIZ NAVIDAD Y MEJOR AÑO NUEVO!!!

 

 

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