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EL VALLE DEPORTIVO

Pedro Eric Fuentes López

Es inevitable no evocar el recuerdo y estremecerse. Corría aquél 14 de abril de 1978 y en el estadio Azteca salían a la cancha 22 jugadores en pos del cetro que los ubicará como mandamás de la entonces Copa Interamericana. Los rivales: América de México y Boca juniors de Argentina. Era una cita con el destino, con la magia del deporte y con la voz peculiar, única y hasta romántica que daba brillo, que brindaba la bienvenida a propios y extraños, a los que acudían al inmueble y a los que estábamos postrados frente al televisor.

Recuerdo como si fuera ayer ese momento. Mi padre estaba en su cama esperando el comienzo del juego, mientras mi madre acudía a acompañarlo y yo estaba tendido a un costado, tirado, literal en la alfombra con una almohada y únicamente también esperando el silbatazo inicial, pero, antes, era sensacional escuchar a quien desde 1966 cuando se inauguró el recinto del futbol mexicano como la voz del Azteca.

Justo cuando ingresaban los futbolistas de ambos equipos, en la transmisión de televisión se escuchaba claramente esa peculiar voz que retumbaba, por lo menos, en todo México. Yo entonces, con el ingreso de los pamperos, repetí instintivamente el silbido de guerra, que no era más que la consabida mentada de madre (pero que iba a saber a esa edad, más bien, era la repetición de lo que ya se me había pegado desde que comencé a seguir el balompié) mi padre, obviamente me dijo que eso no estaba bien y que dejara de hacerlo…años más tarde comprendí porqué, pero esa noche, fue especial, porque estaba en los amarillos, uno de mis ídolos, Italo Estupiñán (QEPD) y probablemente jugaría…

Entonces fue cuando escuché con toda atención, las alineaciones que informaba el hombre sin rostro, el cauto, el señorón de esa voz que trascendería fronteras, quien nos deleitaba con su forma de inducirnos al terreno de juego y daba cuenta de quienes estaban ahí; así que de pronto, insisto, recuerdo, se escuchó: “…en la portería del América, Francisco Castrejón, y siguió con el resto del 11 titular que mandaba al terreno de juego Raúl Cárdenas, la sonora reacción del respetable era tremenda pero lo era más su voz en cada bocina instalada; para cuando dio a conocer que Hugo Gatti estaría en el arco visitante, una vez más la rechifla se hacía presente pero era más el tesón y la enjundia de dar también esa alineación. Más tarde, los cambios, los anuncios (como olvidar las dichosas paletas tutsipop) etc.

Falleció Melquíades Sánchez Orozco, a la edad de 90 años, fue también pintor y escritor, además de locutor, seguramente también lo ubicarás porque en fue parte fundamental de canal 5 y su servicio a la comunidad, donde solicitaba el apoyo para encontrar a determinada persona. Descanse en paz.

Y como el tiempo no se detiene, no perdona y también te brinda ciertas oportunidades, hoy la figura del momento es la mexicalense Alexa Moreno, menudita mujer a quien durante el verano de 2016 gracias a las redes sociales sobre todo en nuestro país la acribillaron sin ton ni son al señalar sin un grado de conocimiento, a una portentosa atleta que hoy, cuatro años después, se convirtió en una de las mayores promesas del deporte mexicano rumbo a Tokio 2020.

Recuerdo perfectamente el tema y lo indignante que se volvió en esos ayeres, tanto fue así que se volvió trending topic en aquel momento; le dijeron de todo, vaya se lo escribieron y sin pena tantita olvidándose de que se trata de un ser humano que dignifica la cultura física y el deporte a través de su disciplina, que tiene familia, que es una estudiante valerosa y efectiva, que como ciudadana brindó y brinda su extra en aras de un mejor día a día, ahhh pero no! había que estar inconformes porque la veían de una atroz antítesis del molde a una gimnasta.

Pero como anunciaba y no me cuelgo para nada del logro, que de por si habla por sí solo y para ella y su familia y tiene que gozarlo como nunca y como nadie, tal vez compartido con sus equipo multidisciplinario que aguanto vara y no se alejó, al contrario, permaneció cuando más fuerte era la tormenta y miren, el resultado es un extraordinario ejemplo de cómo se hacen las cosas con guante blanco…

Alexa ganó el bronce en el Campeonato Mundial de gimnasia artística en Doha, y calló miles de bocas, y simplemente dio la mejor lección de vida que existe en el deporte: ante la adversidad y la contrariedad, solo el trabajo, la constancia y el amor propio sacará a flote lo grande del deportista y el atleta, y así ella, consiguió lo que una vez que había esbozado a su arribo de Río: “…no los entiendo, pero cada día me preparé más y mejor para demostrarme, en primer lugar, y después a todos aquellos que me han tachado de algo, que sí se puede..”

Con esto queda claro que la resonancia social que genera muchas veces desprecio y traición, se combate con pasión por lo que uno hace, por lo que uno sacrifica en  infinidad de cosas y no se saben, pero de ahí a los detractores que solo esperan un milagroso momento para intentar destruirte se llevaron un palmo en sus narices y la lección debería estar bien aprendida con este claro ejemplo: el honor no mueve tantas pasiones como el rencor, por lo que hay que desterrar el desprecio y honrar a quien nos puede dar esa y otras satisfacciones y no dejar de lado las apariencias de grandes conocedores y justicieros anónimos que en nada benefician ni al deporte en general ni a la sociedad misma.

Felicito a Moreno por lo que consiguió, pero más por el inmenso e inagotable corazón que tiene para alcanzar esto y lo que viene; le reconozco no solo el bronce que para mí es oro molido, sino la enorme capacidad para evolucionar como mujer, como gimnasta y mostrar la idea de un cambio que permita destruir esos malignos estándares en el deporte y aplicar directamente que lo que se ve, no siempre es lo que se juzga!

 

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