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EL VALLE DEPORTIVO

 

Pedro Eric Fuentes López

…y, como cualquier día de la semana, aquellos ayeres marcaron para siempre mi vida, primero porque me inculcaba el deporte porque a él también le gustaba, después porque era un estilo de vida y porque años después, me decía, lo iba a comprender y aplicar. Era irremediable como en edad escolar básica el uniforme todo en blanco era presagio que me acompañaría toda la vida…el short, la playera, los tenis y las calcetas pegadas a mis canillitas siempre estaban conmigo durante mis sesiones de educación física, en las demostraciones de fin de curso, y cuando hacían pruebas para integrar un equipo de futbol o de basquetbol…el recuerdo hace que se me enchine la piel por aquellas mañanas frías en la capital mexiquense pero que no calaba tanto porque estaba bien vestido conforme a la ocasión.

Evidentemente el blanco siempre se teñía de gris-negro con tintes de salsa de tomate y tal vez de un poco de un boing de guayaba, pero al final del día era un triunfo, un trofeo, aunque sabía que no todo era bonanza por aquello de que: “…cuidadito y te ensucias!!...

Pero, a qué niño se le quedaban esas palabras cuando lo que querías era correr, saltar, pegarle a la pelota, y lucir tu indumentaria de deportes?, a quién??

Con aquellos pasajes de formación y con la indicación de hacerlo en tres tiempos: “…unoooo…dossss, tressss…” los brazos extendidos entre compañeros y los dedos rozando al de enfrente, era sinónimo de época de estudio y deportes, amén de lo que hoy en día llaman talleres y clubes, porque entonces al pie del recreo buscábamos la mini cancha de futbol con mini porterías de tubo pegadas (literal) al cemento que forma el rectángulo donde dábamos rienda suelta a nuestra imaginación.

Ahí comenzó mi andar de recordar nombres, números, fechas, figuras y algo más. Ahí comenzó mi aventura por completar mis álbumes de los mundiales de futbol de Argentina ´78, España ´82 y los subsecuentes y además era alentado y hasta me ayudaba a pegar las estampillas con el pegamento líquido que solo hacía que las hojas fueran más pesadas y más gordas y más todavía cuando las estampas se volvieron auladas y con un dejo de movimiento emulando la tercera dimensión.

Así fue mi primaria, compañeros y amigos que solo aspirábamos a dejar los libros por ir a jugar, a engrosar un equipo para los juegos escolares, y amante ferviente de las sesiones de la promoción de la educación física, pero para todo esto solo había una condición: estudiar!  Hacer las tareas, levantar tu uniforme y obvio, portarse bien, ufffff.

Como sea siempre estuvo ahí, a veces de malas, a veces de buenas, pero con la intención de preguntar cómo nos había ido en la escuela; era una regla que comiéramos todos juntos y escuchar la radio a esa hora con la Tremenda Corte. Después venían las responsabilidades de casa para ayudar, aunque fuera lo mínimo pero hacerlo.

Pasados unos años, y entrando a la etapa más cruenta, la pubertad y adolescencia, ya los intereses deportivos estaban más que marcados y las preferencias por tal o cual disciplina y/o equipo estaban bien claros. Pero había en el fondo de mí una especie de resguardo por sus preferencias y equipos, mismos que los sigo llevando en mi torrente sanguíneo.

Mientras escribo con lágrimas derramándose por mi ser, y el corazón fracturado, recala en mí esas pequeñas-grandes charlas de la enorme distancia y diferencia que había (y existe) entre el futbol mexicano y el español, pero ya comenzaba a descifrar mis conceptos y determinarlos y lo mejor era que me los respetaba. Nunca supe sí estuvo de acuerdo o no conmigo, pero una cosa era segura, cuando asentía con la cabeza con algún comentario que emanaba, entonces sabía que estaba bien.

A partir de entonces comprendí que darle valor a mis pensamientos y conceptos en el deporte, amén de mi incursión en varias disciplinas deportivas por motivación y exigencia, determinarían mi caminar profesional, más aun cuando tuve la mágica fortuna de transmitir conocimientos y/o habilidades en cursos de verano y diversos centros escolares.

Hoy quise salir de la tangente de la información deportiva por completo y compartirte la inmensa satisfacción, orgullo y tristeza al mismo tiempo que me embarga. Ayer lunes pero hace 20 años mi señor padre Profr. Pedro Fuentes García, emprendió el viaje eterno y desde entonces no hay solo segundo que no lo busque, que no lo necesite (hoy más que nunca) y que no quiera hablar con él, abrazarlo y decirle mis sentimientos. Han pasado 7301 días sin su presencia, sin sus consejos, sin sus regaños, sin su orientación, sin su amor…pero también han sido años de grandes aprendizajes, de sendos yerros, pero también de satisfacciones.

Estoy orgulloso de llevar su nombre en mis hombros y a pesar de nunca jamás le llegue a sus talones, hoy quiero decirle que el hecho de que aunque por momentos, como éste, me ablande, busco en su figura, en su imagen, la fortaleza que necesito para seguir bregando en este mundo y centellar algún día como él lo hizo.

Gracias por tanto en tan poco tiempo. Gracias por las enseñanzas y por ese recuerdo de un hombre que parecía que nunca se quebraba, pero que hoy entiendo sobremanera que los árboles mueren de pie!

GRACIAS TOTALES PAPÁ! TE AMO ETERNAMENTE!!

Pásenla bien!!!

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