EL VALLE DEPORTIVO

Porque apelando a esta consideración no puedo dar crédito de tantas cosas que pasan en una de por sí ya desgastada y averiada sociedad, ávida de cambios buenos, de evitar tragedias, de solapar autoritarismo, de aguantar vara con escándalos profundos que sólo evidencian falta de contundencia efectiva para sobresalir de buena manera, de resistir embates contra malas formas de los desadaptados que van sembrando miedo a cada paso que dan sin que les ponga un freno real y auténtico, de las pseudo guerras por tratar de aplacar la violencia en cualquier escenario de la vida, de los integrantes de grupos delictivos que solo sirven como catapulta para otros tantos, de la burla de un gobierno federal enmascarado en abrazos y escapularios, de cuentos y chistes mal sanos que solo han dividido al país, de transas, corrupción, libertinaje, manoseo -en todo sentido- a los ciudadanos, de las ganas de vivir “bien”, salir y divertirse sanamente, no ser envenenados con una falsa imagen de que “todo” está mejorando, de saber, leer, escuchar y ver todo tipo de falsedades que solamente hacen lo que alguna vez, todos sabíamos que llegaría pero no cuándo: cuidarse solos.
Pero ¿qué tiene que ver con el deporte? Pues que estamos invadidos de gente nociva, de pelafustanes que solo ven su propio negocio para su consumo e intereses, de organismos y organizaciones que no cubren al cien con su objetivo de permear lo sano, sino que van de la mano con la destrucción y no la colaboración con todos. Y puedo seguir señalando cosas y temas que aunque quieran hacernos saber que no pasa nada, es cuando más pasan y de qué manera, pero hoy decidí estas líneas porque estoy asombrado de la capacidad que tienen las fierecillas que acuden a diversos escenarios deportivos o que bien en sus inmediaciones van causando no solamente destrozos sino que ahora han impregnado la ley de la muerte azorando a miles de personas que solo acuden o bien a jugar o a acompañar o simplemente pasaban por ahí y recibieron el caos en carne propia.
Estamos -todos en el mundo- viviendo momentos delicados para cualquier tipo de situación, pero la peor es la violencia que produce mayor delincuencia y con ello los pesares más insospechados; ahora resulta que asistir a un partido de futbol infantil puede resultar un mal plan porque de pronto se puede suscitar una balacera y dejar heridos y muertos como ocurrió en Zacatecas, donde varias familias se habían congregado para disfrutar con sus niños y cuál fue la sorpresa que todo se tiñó de rojo y lejos queda la actividad deportiva a cambio de salvaguardar la integridad de las familias, así que ese acto es uno más de los que se saben y sí salen a la luz pública.
En plano internacional también se presentan estos actos y en el profesionalismo. En USA, durante la visita de Cruz Azul a California para enfrentarse al San José Earthquakes, al finalizar el encuentro en el PayPal Stadium, la policía de San José reportó que hubo diversos conatos de bronca, incluido un tiroteo, aunque se reportó que sólo hubo cinco detenidos. El caso adicional fue la intrusión de un pseudo aficionado enmascarado al terreno de juego únicamente para agredir a jugadores del equipo de la MLS. Es decir, ya no se sabe si es con buenas o malas intenciones dicha acciones.
En Inglaterra, el caso del ciclista profesional Alexandar Richardson quien fue víctima de un robo, tras terminar su entrenamiento fue embestido por un grupo de cuatro personas que lo amenazaron con un ¡machete! en pleno parque de Londres y a la luz del día para quitarle su bicicleta. Después del incidente, el deportista señaló a través de sus redes sociales: “Por favor, tened cuidado en esta zona, porque se está volviendo habitual en algunas partes de Londres. La policía ha tomado nota del suceso y espero que con suerte agarren -sic- a los criminales”.
Y si le sigo no pararía de escribir los casos y lamentablemente nuestro país ocupa el tercer lugar en el mundo de estas condiciones, tan solo detrás de USA y Brasil, por lo que, sigo insistiendo que el mundo del deporte no debe ser empañado con este tipo de situaciones sociales marginales porque bañan de dolor y resentimiento cada disciplina; si las autoridades no pueden por sí solas como está claro, pues tampoco permitamos que se siga incrementando la estadística y blindemos a nuestras familias, a los espectadores y a todos quienes disfrutamos ir a un ambiente deportivo, no podemos seguir solapando éstas y más acciones. Cierro con ejemplo de la imagen ridícula y estúpida del tipo que acude a un palco del estadio Azteca con pistola entre sus pertenencias, argumentando que es para cuidarse…¡ops!
Pásenla bien!!!