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EL VALLE DEPORTIVO

Pedro Eric Fuentes López

“Construye tus debilidades…hasta que se conviertan en tus puntos fuertes” Knute Kenneth Rockne. Exjugador noruego de fútbol americano y entrenador más influyentes en la historia del fútbol americano universitario.

De un tiempo a la fecha he sido un fiel aficionado al futbol femenil, porque su práctica y desarrollo genera más fuentes de empleo, adopción de un estilo de vida a través del deporte competitivo y la sinergia que genera con el aficionado cada vez más, va de la mano con las aspiraciones de las instituciones que lo promueven en aras de ampliar el proceso formativo de niñas y señoritas capaces de jugar este bello deporte.

Lo señalaba desde varios meses atrás en este mismo espacio, que la creación y consolidación de la Liga Femenil MX traería una novedosa forma de incentivar al género femenino por el futbol, toda vez que su amplitud en otros países formuló diversas reacciones, siendo México un faltante en esta área.

Así pues, desde aquel viernes 28 de julio, en que se abrió la puerta a la garra, enjundia y mística que les caracteriza a las damas, la posibilidad de desarrollar su talento y regarlo por las diferentes canchas del país, fue y ha sido un fuerte impulso para atraer todo cuanto se genera en el futbol mundial hoy en día.

Después de cuatro meses bastante interesantes, en los cuales 16 equipos, 402 jugadoras, 14 jornadas, 112 partidos, se sumaron a la cruzada nacional por expandir el deporte que en algún momento se le llamó el juego del hombre. Hoy la historia es completamente distinta. En el argot se mueve la misma pasión, adrenalina y ganas de querer ser alguien en el balompié con base en la entrega y tenacidad que cada quien le imprimía a la hora de pertenecer a determinada institución.

Lo que al principio parecía tan solo un sueño guajiro, se convirtió en una auténtica realidad buscando ganar aficionados y por tanto, mujeres capaces de desarrollar la habilidad del futbol. Cierto, el proceso no fue ni ha sido nada fácil, al contrario, bregar contra el consumismo del varón, fue una prioridad y más aún conseguir la aceptación tanto de dueños, entrenadores y propios jugadores, para darles la importancia que ameritan.

En lo particular, insisto, comulgo con la idea de que se expanda este certamen con la inclusión de los todos los equipos que participan en la liga varonil, es decir, consolidar que cada equipo tenga sus dos representaciones y por consiguiente, se cuente con los mejores baluartes capaces, en su momento, de integrar un representativo nacional. Sé que la misión no ha sido nada fácil; el convencer a los dueños de los equipos para que se abriera esta posibilidad de contar con futbol femenil fue una tarea titánica de muchos años. Intentos hubo varios y no se lograba más que se abriera su práctica en instituciones educativas y en diferentes modalidades, sobre todo en lo que es el futbol rápido, por tanto, la misión de llegar a una cancha profesional de a poco se fue convirtiendo en tener el eslabón perdido y vaya manera que se ha logrado a lo  largo de mucho tiempo.

Con la cristalización de este proyecto y lo que ha generado en aras, sí, de una sana competencia es la integración de un modelo a seguir en forma inmediata, es decir, con las actuales campeonas de las Chivas del Guadalajara, se colocó el ejemplo de la apertura para que más niñas y jovencitas se integren a un club profesional, obvio, previo trabajo selectivo, desarrollo y consumo de talento para poder engrosar las filas de un conjunto.

Ahora lo que sigue es más interesante, el abanico se abre para que quienes cuenten con las habilidades y técnica necesaria puedan pertenecer a un equipo, sin embargo, debe ser una constante en la preparación físico-atlética y académica, por lo que el trabajo institucional deberá rendir frutos en el futuro mediato.

Baste observar como hoy, al finalizar la temporada regular, el récord de asistencia para la joven Liga fue bastante plausible, pero también se tiene que tomar nota de lo negativo. Por ejemplo, de entrada, el compromiso de ciertas instituciones con sus jugadoras puede mejorar y no solo en los salarios, ofreciendo becas, estímulos, educación y servicios profesionales y evidentemente una excelsa promoción para la captación de más talentos.

Queda elogiar este gran esfuerzo que se hizo en nuestro entorno para tener mejores jugadoras que engrosen las filas de las representaciones nacionales en eventos magnos a nivel mundial, el ejemplo está hecho y la clara consigna es que se tenga un semillero acorde al cambio generacional que esto implica. Es cierto, debemos agradecer que las anteriores futbolistas que estaban en el Tricolor, lo hicieran con base en su dedicación y esfuerzo en trazarse un sitio en algún equipo. Algunas tuvieron la oportunidad de jugar fuera del país en instituciones donde el futbol femenil es una “materia” obligatoria, hoy es una red de trabajo y se abre para aquellas que sobresalgan y destaquen.

Es momento de cambiar el chip y dejar que las féminas compitan, se activen, jueguen y trabajen en el deporte, en el futbol que es una arista que poco a poco se abre con tal magnitud que mañana se tendrá una opción real para competirle a escuadras como Brasil, Estados Unidos y Alemania, solo por mencionar algunas. El trabajo apenas comienza y debe sentar el precedente desde las bases, es decir, al interior de nuestro país con base en el proceso formativo de la Olimpiada Nacional, deben detectarse, captarse y pulirse esos pilares que mañana levante la mano en señal de triunfo y orgullo.

Seguro estoy que cuando este proceso surta a los clubes de cantidades de mujercitas capaces de integrarse al sector profesional, tendremos mejores elementos tanto en la competencia como en la sociedad misma.

Vaya pues una extensa felicitación a todas las involucradas en este cambio y en donde quiera que haya un balón y varias féminas alrededor estoy convencido de que veremos grandes satisfacciones.

Pásenla bien!!!

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