guionbajoatole

EL VALLE DEPORTIVO

Pedro Eric Fuentes López

Aún recuerdo como si fuera ayer, esos días y en muchas ocasiones cuando caía el sol, mi estancia en la cancha de basquetbol de la colonia Morelos, donde solía pasar horas y horas jugando cualquier deporte, ya que la instalación la adaptábamos según se nos antojara el momento y la disciplina.

Pero hay un momento crucial en donde se estremecieron mis sentidos y la audacia acompañada de miedo, me inundaron para, literal, salvar el pellejo. Les cuento.

Era una tarde de sábado, solía ir a la cancha a practicar principalmente basquetbol, y ahí concurríamos varios vecinos y era un centro de reunión obligado para dar rienda suelta a nuestras mejores maniobras y desarrollar la actividad física, aunque esto tuviera, en muchas ocasiones, que esperar demasiados minutos, en ocasiones, hasta horas por las famosas retas; 5 contra 5 o bien tres contra tres o en el mejor de los casos el famoso “21”

 Un espacio abierto a la población en general, nadie era dueño de la cancha, era de todos y cualquiera podía llegar y jugar, sin embargo, por mis ayeres, existía un “grupito” de esos que “acostumbraban” otras cosas, y eran el terror del lugar. Ya se imaginarán, cabello largo, aretes, pantalón ceñido al cuerpo, botas con añadidos, cadenas, brazaletes; hombres y mujeres por igual. Eran muy particulares y se apoderaban de lo que podían.

 Aquella tarde llegué a jugar y a pesar de su presencia, pues me dispuse a tirar, así, de pronto se formó la reta; algunos amigos no quisieron entrarle porque era contra ellos y yo no sabía lo que venía…comenzó el juego y tan solo algunos minutos después, alguien grito: “aguas!!! Por instinto agache la cabeza y tan solo sentí un leve rozón por mi oreja. Fue una caguama que me lanzó con toda la intención de resquebrajarme el supuesto líder de ellos.

Fueron tan solo unos segundos. Viré para intentar saber que pasaba y de repente, de un extremo a otro de la cancha, observé como me miraba, como me devoraba el autor material del lanzamiento; bufaba, exhalaba y lanzaba fuego por sus ojos, como queriendo destruirme por haber jugado en su equipo, con su gente y en lo que después supe, decía que era cancha de ellos…lógico, me fui de ahí sin mi balón y con los latidos del corazón al mil y con mil preguntas sin respuestas.

Los años pasaron y ellos y yo nos hemos ido haciendo viejos…los volví a ver un par de ocasiones pero hasta ahí. Supe que iban a “su cancha” porque ahí le daban rienda suelta a los estupefacientes y a su devastadora forma de hacer “deporte”, qué lástima caray, entonces supe que habría que tomar precauciones y buscar otras alternativas de jugar, tan solo jugar. Eso fue hace muchos años.

Y lo retomo así porque recientemente me encontré con el firme y decidido impulso que se busca consolidar en materia de infraestructura deportiva en todo el país y en el Estado de México, en una clara muestra de ejercer el proyecto de tejido socio-deportivo que represente beneficios para la ciudadanía, generando cohesión social, integración familiar, disminución de la violencia, de las adicciones, combate a la obesidad, mediante la Cultura Física y el Deporte.

Soy un ferviente creyente que donde haya una cancha o instalación deportiva puede y tiene que disminuir la delincuencia y sea dónde sea que éstas estén, tienen que surtir un mejor efecto de atracción, por lo que hoy, cada uno de nosotros bajo una mística de elevar la calidad deportiva, debemos multiplicar esfuerzos por la recuperación y sanidad de esos espacios que podremos brindarles a nuestros hijos.

En el Estado de México y me consta, porque le di la vuelta a la entidad por lo menos en 4 ocasiones, hay tal magnitud de infraestructura que lo menos que podemos hacer es acercar a los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores a ocupar esos espacios y tratar de abatir esas situaciones de riesgo que de forma aislada de repente se presentan.

Ahora el fomento, promoción y desarrollo de programas que impacten para “jalar” más inquilinos en esos desarrollos deportivos tiene que ser accesible y brindar una asesoría y/o capacitación por personal certificado, con la mística de abrir y expandir la práctica físico- deportiva que tanto necesita nuestra entidad y el país en general.

Hace unas cuantas semanas, Alfredo del Mazo Maza, Gobernador Constitucional del Estado de México, acudió a San Mateo Atenco, para inaugurar un Multideportivo, que beneficiará a más de 1,000 personas diariamente y con esta acción, que es una de las muchas que ha ofertado en aras de un mejoramiento en política deportiva, destaca que el apoyo será irrestricto buscando llegar a cada mexiquense para que cuente con más y mejores instalaciones de calidad, pero sobre todo –insisto- al alcance de sus posibilidades, fomentando e impulsando la Cultura Física, el Deporte (en sus diversas aristas), la recreación, la activación, la salud y aquellas que impacten directamente en la recuperación y detección de talentos que puedan ser el futuro mediato de la entidad.

Así que lo mejor es que podamos regresar, como en mi caso, a esa cancha o a esa instalación deportiva y que sea en espacios dignos y adecuados, libres de adicciones y que sin duda con esto, se pueda prevenir mediante la práctica del deporte una sana integración y paz social. Ojalá así sea…ojalá!

“La mayoría de las personas tienen el deseo de ganar, pero muy pocas tienen el deseo de prepararse para ganar” Bobby Knight.

Ex coach del equipo varonil de baloncesto de USA en Los Ángeles 1984

Pásenla bien!!!

 

Leave a reply