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EL VALLE DEPORTIVO

Pedro Eric Fuentes López

“Recordar es fácil para quien tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón” Gabriel García Márquez

Otra del baúl de los recuerdos.

… El motivo era suficiente para jugarme el pellejo con mis señores padres (Madre, esto que leerás, también marcó mi memoria automovilística. Lo siento!)…y eché a correr entre las instalaciones del autódromo de los Hermanos Rodríguez buscando una salida, una señal, alguien que me dijera como llegar al metro y algún piadoso que me orientará para llegar hasta observatorio, para tomar el autobús directo a Toluca…

 En efecto, era yo un preparatoriano, cuando en 1986, volvía a nuestra nación la intensa actividad del llamado Gran Circo, el Gran Premio de la Fórmula 1 y para entonces, tenía muy claro que quería dedicarme al periodismo deportivo, por tanto, y ante una invitación de mi compañero Leopoldo, quien tenía boletos para las prácticas, pues me rifé la consabida “ida de pinta” junto con Eduardo Zepeda, Octavio “El Huevo”, Gustavo Antúnez y Luis Antonio “El Caba”

Para mí era toda una osadía en virtud de que evidentemente era tiempo de clases; era viernes, y las prácticas comenzaban temprano. Así que Zepeda puso el auto, era quien llevaba coche a la prepa y ahí subimos los enlistados a la buena de Dios…y con el rosario en la mano porque (al menos mis padres) no supieran de esto, porque si no ufffff la que se armaba, segurito, me cae!

En fin, una vez en el auto, no había modo de echarme para atrás y además estos amigos me echaron en medio y ni cómo, así que con todos mis nervios y sudor frío por cada poro de mi ser me encomendé y mientras circulábamos a la capirucha del país, fui maquinando mis tiempos para regresar lo más pronto posible a pesar de que sabía que mis compas me dejarían solo…y así fue!

Recuerdo perfectamente que llegamos por la puerta 6, entonces ubicada por “Zaragoza” adelante de la Ciudad Deportiva y un mar de aficionados vistiendo sus mejores galas del fascinante mundo del automovilismo y las bellas edecanes nos referían por donde era el acceso. Cruzamos algo así como un kilómetro caminando hasta llegar al graderío y mi corazón bombeaba al mil, la adrenalina se apoderaba de mí ser, y no me restaba más que disfrutar lo mucho o poco tiempo que habría de estar ahí.

Fue increíble apreciar la impactante velocidad de los bólidos, el colorido de las carrocerías, el estruendo del rugir de los motores, el olor de los neumáticos sobre la pista, el calor endemoniado que hacía y el paisaje único y fastuoso que era la competencia mundial que hacia su presentación en México después de 16 años de ausencia.

Mi mirada se dividía entre el leve movimiento lateral de mi cabeza, al tratar de enfocar bien a los pilotos al frente de sus monoplazas y mi reloj Timex. Los segundos en la pista eran un suspiro, mientras que en mi corazón parecían una eternidad. Ver de reojo a mis amigos y notar su algarabía y orgullo de estar ahí (nunca supe si con permiso o no) era motivo suficiente para decir: basta! hasta aquí! Yo me regreso, porque si no llego a comer a casa, no, no, no, no, no, saben eh y entonces apenas pasada, tal vez una hora, quizás 2 a lo mucho, le dije a Gus: “…ahí nos vemos…me regreso a Toluca…” y así como los pilotos hacían sus pericias en la práctica, yo comenzaba las mías…

Como sea llegué a observatorio y tomé el autobús de regreso. El camino se me hizo eterno y estaba ya con el tiempo como lastre sobre mi humidad. Finalmente llegue a Tollocan, ahí por el panteón general y aborde un taxi rumbo a casa. Minutos después, tan sólo algunos mi señor padre llegaba a comer y fue entonces cuando el alma me volvió al cuerpo…ufffff, que recuerdos.

Y esto tiene relación porque será este fin de semana cuando se lleve a cabo una edición más del Gran Premio de México y son inevitables esos pasajes que llevo a cuestas, pero hoy con la razón de por medio y con la clara consigna de hacer una buena cobertura sobre el particular, pero no quise pasar desapercibida esta historia y hacer un recuento de la Formula 1 por nuestro país.

Así pues, en lo que fue la décima edición de esta competencia (1986) Gerhard Berger, de Benetton BMW, se adjudicó el primer lugar, pero atrás de él se colocaron Alain Prost, de McLaren, y Ayrton Senna, de Lotus, quienes años después levantarían el título. Williams subió al podio con Nigel Mansell un año más tarde, en una carrera donde sólo terminaron nueve competidores de los 26 que habían iniciado.

Tras lo sucedió en las pruebas, la carrera se llevó a cabo, donde los británicos Trevor Taylor y Jim Clark compartieron el lugar de honor en el podio, seguidos por Jack Brabham e Innes Ireland. Para el siguiente año se hizo oficial la competencia en el centro del país; Lotus de nuevo con Jim Clark se adueñó del primer lugar, Kack Brabham lo volvió acompañar con el segundo puesto, mientras que Richie Ginther subió en el tercer sitio.

Para 1988, con nuevos motores los cuales tenían una potencia reducida, se destacó por la pelea por el campeonato entre compañeros del mismo equipo, Alain Prost y Ayrton Senna, de McLarent; el francés superó a su compañero y se hizo con el título. Para la edición 13 del Gran Premio de México llegó el desquite de Senna, logró un triunfo más en aquel campeonato de Fórmula Uno, donde superó por 56 segundos a Prost, quien acabó hasta la quinta posición.

 Para 1990 el Gran Premio celebrado en tierras aztecas se ubicaba en la sexta fecha del campeonato; Ferrari con Alain Prost y Nigel Mansell hicieron el 1-2, seguidos por Gerhatd Berger en la tercera posición. Williams regresaba a lo más alto en 1991 con motores de Renault; Ricardo Patrese y Nigel Mansell se quedaron con el primer y segundo lugar, en una competencia donde el piloto brasileño Ayrton sufrió un accidente durante las pruebas, donde criticó el circuito de los Hermanos Rodríguez.

 Antes de su regreso en 2015, la Ciudad de México celebró su última competencia de la categoría reina del automovilismo en 1992. En esta carrera fue la primera donde el joven alemán y quien ya despuntaba como promesa, Michael Schumacher, subió por primera vez a un pódium, donde Nigel Mansell con Williams mandó en la competencia.

 Ahora, la historia es completamente diferente; por tercer año consecutivo, la Ciudad de México volverá a abrir sus puertas a los grandes pilotos de la máxima categoría del automovilismo con el Gran Premio de Fórmula Uno en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Sin duda, y pese a los 23 años que el Gran Circo se ausentó de la capital del país, este circuito sigue siendo uno de los predilectos por los competidores, que en sus últimas dos ediciones ha visto coronar a Nico Rosberg en el 2015 y a Lewis Hamilton el año paso y será acaso este 2017 cuando una vez más veamos coronarse al inglés?...ya lo veremos…ya lo veremos…

Pásenla bien!!!

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