EL VALLE DEPORTIVO

 

Pedro Eric Fuentes López

 

He sido unos de los pocos convencidos de que la superación académica te da mayores herramientas y fortalezas para un mejor desempeño en tu vida profesional, por eso pondero a tope que el proceso enseñanza-aprendizaje debe y tiene que ser de forma permanente y más para aquellos en cuya responsabilidad social y educativa tienen en sus manos los destinos de los niños y jóvenes de nuestra ciudad, de la entidad y del país mismo.

Pero para que esto surta efecto, la preparación es una constante que no limita, por el contrario, obliga a crecer y consolidar los planes, programas y proyectos que impacten en la sociedad a través de mecanismos y alternativas que van de la mano con la vanguardia, de tal suerte que, hoy con base en lo descrito, felicito amplia y rotundamente a quienes gracias a su esfuerzo, tenacidad, capacidad pero sobre todo calidad humana, han concluido sus estudios de nivel superior y a partir de ya, se integran de lleno al campo laboral con la única y clara consigna de elevar la calidad educativa y que, como en el caso del deporte, en línea directa con la Educación Física, centran sus ideales del fomento, promoción, difusión y consolidación de los procesos de la Cultura Física.

Por lo anterior, mis felicitaciones a los nuevos educadores físicos que ayer se congratularon al recibir de las autoridades educativas del Estado de México, su documento oficial que los distingue como licenciados en Educación Física, deseándoles que en lo sucesivo se conduzcan con profesionalismo y rieguen por todos los lugares por donde pasen sus servicios profesionales de un profundo amor a su esencia. ¡Enhorabuena!

Y como también saben, el amplio bagaje deportivo, me ha permitido conocer y compartir con ustedes un sinfín de actividades y este no podría ser la excepción. Desde que lo conocí y me adentre a sus raíces, me llamo poderosamente la atención el tema de los deportes autóctonos y en esta ocasión vaya que vale la pena darle una mirada a esta mágica oportunidad de la actividad y Cultura Física.

La premisa de esta práctica que en su lema por todo el territorio nacional lleva el rescate y fortalecimiento de las prácticas lúdicas y deportivas originarias de nuestro país, es sinónimo de abrir el camino a las futuras generaciones que ávidas de alternativas deportivas, tienen que conocer la raíz y es por ello que, la ciudad de Oaxaca será el escenario para el XX Encuentro Nacional de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales 2017, que se realizará del 3 al 6 de agosto con la presencia de representantes de 24 estados de la República Mexicana.

Y para que se den una idea de lo que es este evento de gran importancia, incluso a nivel mundial, uno de los deportes que más llama la atención es el de la pelota mixteca, disciplina milenaria originaria de Oaxaca, que actualmente se practica inclusive en Estados Unidos.

El juego de pelota mixteca de hule cuenta con tres modalidades: Pelota mixteca de hule, deporte que se practica con un guante de 5 kilos, la pelota  mixteca del valle y pelota mixteca de forro.

Recibe su nombre porque se practica con una pelota hecha artesanalmente de hule vulcanizado, pesa 900 gramos, para golpearla se emplea un guante cuyo peso varía entre 5 y 7 kilogramos, hecho con capas de vaqueta de res, cosidas y unidas a mano, para terminarlo usan pintura de aceite, decorándolo con grecas y en la cara del guante para resistir el golpeteo de la pelota lo remachan con clavos cabeza de gota.

50 años atrás, al juego se le conocía como “pelota a mano fría”, porque los jugadores impulsaban con la mano una pequeña pelota elaborada con caucho natural.

El terreno de juego: Es un espacio de 8 a 11 metros de ancho por 100 ó 120 metros de largo, de tierra compactada y con una cubierta de tepetate o tezontle, llamado “Patio” o “Pasajuego”.

Se forman dos equipos con cinco elementos y un suplente respectivamente, uno se colocará en la zona llamada saque y el otro en la zona llamada resto, que es un cajón de 8 metros de largo delimitado por las líneas que definen la cancha denominadas “escasez”, en el otro extremo de la cancha se encuentra una piedra que sirve para botar la pelota al iniciar un juego o continuar la jugada, la llamada “piedra de saque” o botadera, de acuerdo al “volado” echado a la suerte, el equipo ganador sacará para iniciar el partido que puede ser jugado a dos de tres partidos o tres de cinco, los equipos no tienen una posición fija, los jugadores pueden moverse de su posición según la jugada.

Un partido se hace con tres juegos, la forma de conteo es; 15, 30, 40 y juego, lo que equivale a 50 puntos, ganará el equipo que haga 100 ó 150 puntos según el acuerdo inicial.

Como podrán darse cuenta, es todo un arte que casi nadie identifica, pero acá en El Valle, el abanico es amplio y poco a poco iré tocado más temas así. Por lo pronto valdría la pena insistirles que a manera de orgullo en el Estado de México, así como también en la ciudad de Oaxaca, Etla, Tepozcolula, Magdalena Jaltepec, Pochutla, ciudad de Puebla, ciudad de México, lo practican representantes de los grupos étnicos mayas, chontales, chichimecas, purépechas, nahuas, totonacas, mixtecos, wixárikas y huaves.

¿Interesante no?

¡Pásenla bien!

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