EL VALLE DEPORTIVO

Estoy muy convencido de que tú y yo crecimos con aquella condición de que si decíamos una grosería nos lavarían la boca con jabón (en el mejor de los casos) o bien, nos pasarían picante para que dejáramos de hacerlo, amén de lo que pudiera ser una soberana cachetada que te volteaban para removernos todas nuestras lindas ideas…jajaja…ah y cuidadito si una vez aplicada la medicina de los papás lo volviéramos a intentar porque era sinónimo de excomulgación.
Qué tiempos aquellos en donde sabíamos perfectamente bien lo que estaba bien o mal en nuestro vocabulario. Era común saber las consecuencias y lo que traería como resultado de nuestra niñez-juventud, pero también era muy sabido que “había” lugares y momentos para hacerlo, que osadía verdad? Hasta la risa nos remonta a esos ayeres donde cualquier improperio era porque ya “eras mayor” “grande” y según nosotros podíamos hacerlo…ahhh pero hay de aquel que emitiera una mentada de madre porque la tabla para mezclar la masa de los pasteles la rompían en salva sea nuestra parte y en el peor escenario, los rodillos, como eran más macizos, pues nada más servían para exaltar el clásico: “…te lo dije!!!” y zas!!! patitas para que las queríamos no???
Con los años y la evolución constante, el deporte en cualquier disciplina contenía un elevado acervo popular que por más que no escucharás o fingieras no hacerlo, se impregnaban a tu piel, se apoderaban de tu mente y la adrenalina a las frases era como tu pase a la siguiente fase. Como amateur y en los juegos de calle, en las canchas o en la avenida donde se ponían las porterías, por citar un ejemplo, era condición lanzar una sarta de groserías como para imponer y/o intimidar a tus rivales. Pero ahí quedaba la cosa, sabías que al regresar a casa volverías a ser el niño o niña bueno(a).
La cosa fue cambiando radicalmente, de a poco nuestra generación tuvo que soportar los gritos e insultos más subidos de tono, con corte ofensivo y hasta grotesco por donde quiera que se le viera. Las cosas trascendieron hasta el hecho de que hoy en día estamos completamente involucrados con un grito peculiar en los estadios de futbol, desde los llanos hasta los profesionales. Lo que pareció un simple y complejo grito de Puto, se convirtió en una especie de cántico de guerra; creo que nadie imaginó ni vislumbró la trascendencia que iba a repercutir a nivel internacional. Todos, en algún momento determinado de la vida lo hemos dicho con diversas aristas, o a poco tu no la dijiste?
Pero el tema en comento hoy va más allá de una mal aplicada palabra que por burla, coraje, risa o lo que quiera que sea, arroja una complejidad que atañe a todo el futbol mexicano en donde quiera que sea. Insisto, del tema de simple grito de liberación de adrenalina, se ha convertido, dicen, en un grito homofóbico, intimidador y hasta excluyente y agresivo. Pues bien, en los estadios donde se llegué a seguir presentando esta condición será motivo suficiente para sancionar tanto a quien o quienes lo emitan como para los equipos, situación que ya está en la comunidad para aplicar a raja tabla lo conducente.
Y bueno, me puse a investigar un poco y encontré lo siguiente. Se denomina puto a una comida típica de las Filipinas, consistente en un pastel de arroz cocido al vapor. Este método de cocción es muy usado en el país, junto con el hervor y el asado, y se incorporó a la cocina filipina a través de otras cocinas asiáticas. Información que se vierte en Wikipedia. Empero por el tema, hay varias connotaciones, incluso, la Real Academia Española aprobó su uso como un prefijo intensificador y adverbio. La RAE dejó en claro cómo se deberá usar esta palabra, ya de uso común entre los jóvenes españoles y de algunos países de lengua hispana, como México. “En ese registro juvenil de España, además del adverbio «putamente» (‘muy’: «putamente mal»), se registra el uso de «puto» como prefijo intensificador”, fue la respuesta de la Real Academia, donde señaló que la palabra puto no sustituye a alguna en concreto y tampoco tiene un significado exacto, sino que simplemente enfatizará las oraciones. Esto quiere decir que su uso no puede ser un adjetivo o un sustantivo peyorativo, por lo que el “ehhhh puto” en los estadios sigue sin ser aprobado.
En fin, ya tenemos tiempo con este tema que resulta escabroso y con muchas calificaciones. Acá el detalle estriba que no solamente se emplea en el futbol si no en cualquier escenario deportivo y de cualquier disciplina, pero más aún, en la vida misma para tratar de calificar a título personal cierto detalle. Y no, no estoy ni justificando pero tampoco satanizando el uso de dicha palabra, que a final de cuentas, creo, es responsabilidad de quien la dice. Lo que sí puedo asegurar con toda certeza es que ojala se deje de “cantar” en las gradas y evitar a toda costa una magna sanción para nuestro país. Tú que dices???
Pásenla bien!!!