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El Valle Deportivo

Pedro Eric Fuentes López

Vienen a mí, ráfagas de recuerdos que son imborrables… parte del acervo deportivo y que mucho tienen que ver con la mágica oportunidad de visitar otra nación…coincidir en tiempo y espacio con personas magníficas que, en aras de hacer su trabajo, contagian e impregnan con cada idea que surca el firmamento.

Así son las coberturas en diversas fuentes; en lo personal, la realizada con motivo de la Copa Mundial de futbol femenil Sub. 17 en Jordania, abre una brecha de conocimiento no solo deportivo, sino de vida misma.

Coincidí en un viaje, desde ya considerado como mítico y enigmático, con seres extraordinarios; nombres como Verónica, Tania, Georgina y Angélica, así como Primitivo, José Antonio, Fabio, Ramón, César, Jacobo, Luis, Marcos, Alejandro, Daniel, Raúl, Martín, Alberto, Ángel, Héctor, Fernando, Alfredo, Rodrigo y el gran Omar, permean mi interior, porque han impreso cada uno de ellos, un semilla de conocimiento, de amistad, pero más aún de hermandad.

Más allá de la intensa labor periodística, donde cada letra del tan consabido dicho: “…los viajes ilustran…” está el sabor del deber cumplido, de cosechar enseñanzas y toca el turno de repartir momentos a quienes, como ustedes, me han rodeado y privilegiado con su deferencia, pero saben? la mejor experiencia ha sido y será estrechar vínculos inviolables de comunicación directa con otros colegas, quienes desde sus diferentes trincheras y al unísono, todos! absolutamente todos gritamos a todo pulmón el himno nacional mexicano y ni qué decir del cántico de gusto de todo el globo terráqueo, en efecto: gooooooooooolllllllll

Es cierto, traspasamos la barrera de miles de kilómetros para corretear la “chuleta”, para estar en el lugar de los hechos y transmitir esa peculiaridad que tiene el deporte, el futbol, que aunado a esta apasionante actividad física, va de la mano, con la cultura, con la gastronomía, con el turismo, con lo financiero, con el idioma y las costumbres, con la belleza y todo aquello que acoge cada paso que se dio.

Eso, no tiene precio, tiene más bien, todos los tintes de que una fortaleza de un pequeño grupo de mexicanos en el extranjero y apasionados con sus respectivas fuentes, hacen valida la opción de querer ser y ser!, de querer estar y lograr un objetivo en común: comunicar los sucesos tal como son, acercándoles la esencia de varios elementos tradicionales, como el inconfundible diseño del pañuelo jordano, el Hatta, de ese aroma a café y tabaco, de los extraordinarios sabores del arte culinario, de la suntuosidad de cada rincón histórico, del oleaje de adrenalina pura que significa regodearse con la arena del desierto, de lo increíble de flotar en vida en el Mar Muerto, del olor característico del barro untado en tu cuerpo, del infinito que presenta el azul turquesa del Mar Rojo, de lo bíblico de sentir en cada poro un toque a lo lejos del Mar de Galilea, de pisar una piedra y estar parado en el punto medio de frontera con otras naciones, al oeste con Israel; al norte con Siria; al Noroeste con Irak y al este y al sur con Arabia Saudita, de tratar de explicarse a sí mismo, las condiciones de aquellos nabateos, amonitas, moabitas, beduinos, etcétera, de tratar, no de entender sino de captar como habrán sido la eras de bronce y hierro, sentir como Jordania es parte de Tierra Santa…

Viajar al Reino Hachemita, a Jordania, es adentrarse en un mundo completamente diferente lleno de rincones maravillosos, donde el deporte más practicado en el mundo convergió para seguir intentando crear consciencia de una cultura de paz, de amistad y de atracción y es curioso, pero siendo a través de unas niñas, parece que se arropa una vez más una amplia posibilidad de hermandad que va más allá de cualquier tipo de conflicto.

El único imponderable en esta competencia, sucedió el terreno de juego, donde las representantes mexicanas lucharon y no pudieron llegar a una semifinal. Se quedaron a un paso, una vez más en cuartos de final, pero créanme cuando les digo que vi garra, coraje, determinación, enjundia y pasión!

Pero en este deporte avanza quienes meten más goles, esto no es de merecimientos sino de realidades y hoy por hoy, pese a que no me gusta decirlo, hay algo más que ese pequeño factor que muchos llaman suerte, esa pequeña fracción de segundos que cambia los rumbos, los sueños, empero, seguro estoy que esto es el comienzo de un resurgimiento del futbol femenil.

El equipo que dirigió Cristopher Cuellar, tiene mucha madera para la siguiente etapa; finalmente es un combinado que ha venido trabajando junto dos años y que de a poco van sorteando dificultades y falta de apoyo, sin embargo, insisto, abren una brecha generacional que redundará en la siguiente categoría, la Sub. 20 o por lo menos, considero que se tiene ya la base, ojala que las autoridades correspondientes vean eso y una vez más, apelo a una continuidad de  trabajo, porque con eso es cuando se presentan los éxitos.

En fin, de acá pa´l real estaremos muy atentos del devenir futbolístico de las femeninas y rescatar que solo es una muestra de que, con base en la humildad se consiguen muchas, pero muchas cosas…incluso…de vida misma.

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