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EL VALLE DEPORTIVO

Pedro Eric Fuentes López

“…cuando te toca, ni aunque te quites, y cuando no te toca, ni aunque te pongas...”

Abro con este dicho popular en nuestro país, que bien aplica para cualquier ser humano sobre la faz de tierra y que hoy en día, en el valle deportivo, es motivo de mencionarlo por el reciente suceso lamentable, con el fallecimiento de un atleta en la disciplina del béisbol.

Me refiero al deceso del pelotero cubano José Fernández, quien a sus 24 años de edad vio truncada su vida, fuera del mundo deportivo, cuando por desgracia tuvo un trágico accidente en South Beach, Miami, USA, al navegar en una lancha en la que viajaba junto a dos amigos, misma que dio vueltas sobre las rocas de un rompeolas. Ninguno sobrevivió. El incidente ocurrió cerca de las 3 del domingo. La Guardia Costera de Estados Unidos encontró la embarcación destruida y a tres cuerpos sin chaleco salvavidas debajo. Las primeras investigaciones sugieren que la lancha iba a gran velocidad en el momento del impacto con las piedras situadas en la entrada del Puerto de Miami y que Fernández murió por el golpe y no ahogado como se señaló inicialmente.

Pero la historia de José, había sido con tintes de sobrevivencia total, toda vez que en tres ocasiones había intentado salir de Cuba por así convenir a sus intereses no habiéndolo logrado y en cambio, en su tercera oportunidad, tuvo como consecuencia el haber sido encarcelado por desacato e insistencia por querer abandonar la isla.

Finalmente, instó en una cuarta oportunidad y llegó a los Estados Unidos en balsa junto a su madre cuando tenía 15 años, no sin antes haber padecido y corrido el alto riesgo de morir, al lanzarse al mar para salvar a su progenitora quien había naufragado.

Todo esto, quizás era ya su destino, eso jamás lo podremos saber, pero para la comunidad cubana de Miami, por eso y más era considerado un gran hombre y mejor deportista, pero también un símbolo de la lucha por la libertad y en un completo ejemplo de superación, pero, insisto, su camino ya estaba marcado.

José Fernández, nació el 31 de julio de 1992, Santa Clara, Cuba, era un beisbolista profesional que militaba con los Miami Marlins, y era un joven muy querido en su club y reconocido en toda la organización de las Ligas Mayores. QEPD

Pero este caso, a pesar de que no fue en un terreno de juego (fuere cual fuere) hace necesario el momento para el recuerdo de otro incidente pero en activo, mismo que ocurrió durante la celebración de los Juegos Paralímpicos de Río, recientemente concluidos.

El ciclista paralímpico iraní Bahman Golbarnezhad, de 48 años de edad, murió a consecuencia de un accidente registrado durante una competencia en la justa veraniega, cuando se estrelló en un tramo de descenso de la carrera de ruta, clasificación C4-5.

Desgracias que enlutan no solamente al valle deportivo sino a todo el mundo en cualquier ámbito, porque más allá de su profesión, está la consideración del ser humano, del hijo de familia, del padre de familia, (que como en el caso de José, sería padre por primera ocasión) del amigo, del confidente, del compañero, del deportista…

El tema es álgido de por sí; terrible por las condiciones, pero sirva el presente para hacer la remembranza de quienes también se nos adelantaron en el viaje eterno y que hoy presento a manera de homenaje.

Recuerdo claramente el caso específico del otrora futbolista colombiano Andrés Escobar, quien al finalizar la participación de su país  en el Campeonato Mundial de Futbol en Estados Unidos 1994, y al regreso a su país, fue asesinado apenas 10 días después de aquel autogol que marcó en su arco. Por ahí circularon temas relacionados con el terrible narcotráfico, quienes en un ajuste de cuentas, dizque porque habían apostado fuertes cantidades de dinero al combinado colombiano durante la justa internacional, habría sido el móvil de su muerte. Nunca ha sido confirmada esta situación y seguramente no lo sabremos jamás…

Saben ustedes que sigo muy de cerca la actividad de la NBA y también hubo un deceso que me impacto mucho en su momento; el basquetbolista de la hoy extinta Yugoslavia, Dražen Petrović, ‘El genio de Šibenik’, como era conocido en el mundo del baloncesto, falleció el 7 de junio de 1993 en un accidente de tránsito en Denkendorf, Alemania. Quien fuera estrella de los Nets de Nueva Jersey se encontraba en una concentración con la selección polaca de basquetbol, cuando esa noche de junio su novia colisionó contra un camión, saliendo solamente herida, mientras que Petrović perdería la vida luego de no llevar el cinturón de seguridad mientras dormía en el asiento de copiloto. Su dorsal #3 fue retirado en los Nets en su honor.

El fascinante mundo del emparrillado también tiene historias cruentas, y para muestra un botón de los muchos que hay. Pat Tillman, ala cerrada de los Cardenales de Arizona, después de los atentados terroristas en Estados Unidos en septiembre del 2001, decidió suspender su carrera como profesional para enlistarse en el ejército americano en 2002. Fue víctima de fuego amigo y perdió la vida el 22 de abril de 2004.

Y en nuestro país también se han presentado casos, como el del otrora estrella del diamante, el apodado “Almirante” Nelson Barrera, quien en el béisbol de la Liga de nuestro país rompiera el récord de más jonrones en el 2001; perdió la vida trágicamente un año después de su hazaña ya sin un protagonismo en su último equipo, los Diablos Rojos. El ex primera base falleció electrocutado a los 44 años al intentar arreglar un problema doméstico.

Sin duda que las historias enlistadas, son el mínimo de casos que circulan por todo el orbe y que, infortunadamente llegan a impactar en el mundo deportivo, así que, en espera de no haber herido susceptibilidades y en aras de un homenaje y como muestra de agradecimiento a todos aquellos que han dejado huella, es por lo que adopté esta redacción.

Cierro este texto, con una sincera y emotiva felicitación a mi amigo José Nader por su reciente celebración por su cumpleaños, deseándote Pepe, que signa los éxitos personales y profesionales y sigas derrochando esa gran calidad humana que te caracteriza. Muchas felicidades una vez más.

 

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