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EL VALLE DEPORTIVO

Por: Pedro Eric Fuentes López

“Más allá de los pronósticos y deseos, siempre destaca el trabajo bien elaborado, mejor tejido y cabalmente llevado a cabo bajo una clara consigna: LOGRARLO EN EQUIPO

La expresión no es más que el claro ejemplo de que Monterrey y Pachuca llegaron a la final del futbol mexicano de la Liga MX porque demostraron ser mejor que los otros equipos, quienes, por cierto, también tuvieron su chance y no quisieron y tampoco pudieron…pero eso ya es historia, ahora mismo estaremos celebrando la edición 38 de un cierre en la era de los torneos cortos, donde los dos protagonistas ya saben lo es que es colgarse la corona, y basta evocar el recuerdo para identificar las más recientes coronaciones tanto de rayados y tuzos. Los regios fueron campeones en el Apertura 2010, en tanto que los hidalguenses lo consiguieron en el Clausura 2007, pero nunca se habían enfrentado por el título, situación que hace más atractiva esta ocasión, toda vez que la muestra del despliegue táctico hace un deleite del juego, porque el estilo de ambos entrenadores es vistoso y sorprendente. Buenos arqueros bajo los tres postes, defensas sólidas, con garra y temperamento; medio campo solvente, con salida y proyección al frente y en la zona de definición, creo firmemente que es temible el bombardeo que pudiera salir de los botines de los Mohamed boys juegue quien juegue por encima de los pupilos de Alonso.

Más atractiva es esta serie por la historia que la enmarca, por ejemplo, en Hidalgo hay futbol desde hace más de 123 años y hoy por hoy es inquebrantable y formidable la formación de niños y jóvenes en el estudio y en el deporte que realizan, lo que es una dignificante labor que realizan en Tuzolandia.

En tanto, en la sultana del norte a partir de 1945 con los rayados, han tenido la oportunidad, primero en el Tec. y ahora en uno de los mejores estadios del mundo (me consta) de darle satisfacción a su afición, esa que cada quince días sea lo que sea y pase lo que pase acude a vitorearlos; acá el detalle que más que formativos su característica fundamental es la de compra-venta.

Y por mencionar algo, más allá de la frivolidad de las cantidades estratosféricas que ventilan las empresas del marketing deportivo, donde colocan al Monterrey como un equipo “caro” ya que su plantel está valuado en poco más de 45 mdd y al Pachuca como uno “mediano” por su valor comercial de pasados “apenas” los 32 mdd, valdría la pena destacar que ambos conjuntos son sinónimo de éxito, constancia y tenacidad, que lejos de cualquier odiosa comparación y libre de favoritismos, la historia nos dice que norteños se han coronado en 4 ocasiones y los del centro de la república en 5, situación que es más atractiva por donde se lea.

En fin, veo y siento una serie muy pareja, con escuadras muy compenetradas y motivadas; equipos sólidos y aguerridos que solo esperan el yerro del rival para horadar la meta contraria y jugar con el tiempo, con la presión y hasta con las condiciones climatológicas y si a esto le agregamos el condimento ideal de la afición apoyando al ciento por ciento, no bueno, es la total locura.

El primer encuentro será en la bella airosa a las 20:06 horas en el Estadio “Hidalgo” este jueves, para que inmediatamente después, cruzar la barrera de los 917.7 kilómetros de distancia que hay entre la capital tuza y la regia, para llegar a zona norteña este domingo a las 20:36 horas y abarrotar el inmueble, y arrancarse la piel para alzar el grito de guerra en favor de su equipo favorito.

Pero acá hago especial énfasis y deseos de que todo quede en un “simple” juego de futbol donde no se vea empañado con esos brotes de violencia que, carajo! se han vuelto, también, recurrentes, evitar a toda costa a esos pequeños desadaptados que escondidos en el anonimato hacen de las suyas como les place, basta señores!!! Esto, insisto, es un deporte bello, para mí, el más bello, y por ende debe ser familiar y lo es, sin embargo de repente se ve manchado, ojala que esto se acabe y/o pongan un alto a la violencia…ojala…

En otro terreno, viene a mi mente el recuerdo de aquel 1991 donde los Potros de la UAEM estuvieron cerca de lograr un ascenso con Javier Zea como DT y donde destacaba como jugador, como volante creativo y hasta con dotes de goleador, un muchacho que si mi memoria no me falla (bueno, no tanto, jajaja) llevaba en los dorsales el número 8; ese chaval, tenía pinta de líder, de recalar en cualquier equipo y ser considerado como una auténtica “hormiguita” dentro del terreno de juego; lo mismo distribuía que defendía; tenía buen y potente disparo de media distancia; a veces, o muy a menudo, reservado, callado, o al menos con los medios de comunicación, en lo personal me parecía algo introvertido, pero en un equipo donde figuraban los Albarrán, Reyes, Mendoza, Garduño, García, Ballinas, Díaz, etcétera, era uno de los que ponían el talento.

Evoco todo eso porque hoy celebro, por ser orgullosamente universitario y testigo de tantos años en brega, del tan ansiado y codiciado ascenso (solo que esta ocasión a la división plata del futbol mexicano) y señalar con toda la prosapia que merece a Omar Ramírez, que en compañía de su cuerpo técnico, jugadores, gerencia, equipo multidisciplinario, se la jugaron, se la rompieron y lo consiguieron.

MUCHAS FELICIDADES!!!

Hace poco, un día después del logro campeonil, le pregunté a Omar: …¿ya te cayó el veinte? y me respondió que no; hoy, a 8 días de distancia y más allá de colores, a ti, que me distingues con tu lectura, ¿ya te cayó el veinte?...

Pásenla bien!!!

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