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El molcajete

 

Ingobernable

 

Om Christian A. Pechir

Tan pronto como se estrenó el 24 de marzo, me di a la tarea de ver los 15 capítulos de la primera temporada. “Ingobernable” es una serie de televisión creada por el activista y periodista Epigmenio Ibarra, Verónica Velasco y Natasha Ybarra-Klor, producida por Argos Comunicación para la cadena Netflix y protagonizada por la también activista y controversial Kate del Castillo.

La serie está bien producida y dirigida desde mi punto de vista, tomando en cuenta, entre muchas otras cosas, que las locaciones donde actúa del Castillo no fueron grabadas en México, debido a que la actriz, por obvias razones, no puede entrar al país, por lo que tuvieron que usar una doble. Cada capítulo me tuvo al borde del sillón y, ¿adivinen de qué se trata?

Pues sí, nada más y nada menos que de uno de los tantos problemas y fenómenos sociales que este hermoso país tiene colgado en su medallero: desaparecidos y militarización. Este último tema, imagínelo ahora con la iniciativa de la Ley de Seguridad Interior, que pretende expandir el papel de las Fuerzas Armadas. Pero no nada más esto, también nos da una probadita de cómo el sistema político mexicano está pútrido en todas sus dimensiones, y efectivamente, el país está ingobernable.

Ingobernable por el deterioro de los procesos gubernamentales y de las responsabilidades del Estado relativas al bienestar social, por la destrucción de las condiciones de vida, por la imposibilidad del régimen de generar una visión, orden y estabilidad.

Y es que cada día es una tragedia. Los dos ex gobernadores Duarte, los porkys, el otro porky del Juez, el circo de Moreira, la anarquía en las cárceles, los lujitos de la otrora azafata Alejandra Barrales, asesinatos a periodistas, la elección simulada del fiscal anticorrupción, que, por cierto, hablando de este tema, tenemos el caso emblemático de la corrupción estructural en México: Odebrecht, la acechanza de las instituciones judiciales en procesos electorales, la tragicomedia que se vive en el Senado, y así, todo esto, ha provocado que diagnostiquen al pobrecito de México como “ingobernable”.

Pero y oiga doctor, ¿esta enfermedad de qué se trata? Pues es una disfunción que se da en el sistema neurológico y que tiene brotes llamados “incapacidad”. ¿Incapacidad? Sí, incapacidad de dar respuesta a las necesidades, al déficit en todas las dimensiones y a la insuficiencia de racionalidad. Todo esto frente a las condiciones sin precedente que se suscitan por los cambios acelerados y turbulentos. Y oiga doctor, ¿cómo prevenimos los brotes? Ah, pues con un medicamento fuerte que ataca las causas estructurales. Y oiga doctor, ¿qué pasa si no se atacan estas causas? Pues temo decirle que la decadencia en todos los ámbitos.

Pero no se preocupe, con esta medicina y con las promesas de los candidatos que harán en las campañas electorales de que ellos van a cambiar todo, y que van a estar vacunados contra la ingobernabilidad, todo estará bien. Pero y oiga doctor, ¿el medicamento es caro? No se alarme, el presidente ya dijo que la crisis sólo está en las mentes.

Estimado lector, le invito a que se prepare sus palomitas de microondas, su refresquito con hielos y disfrute “Ingobernable”, se dará cuenta de todo lo que ha pasado y lo que falta por pasar.

Feliz jueves.

 

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