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"El Amor es la Fuerza más Humilde, Pero la más Poderosa de que Dispone el Mundo"

Mahatma Gandhi

El amor es el aspecto creativo de la creación, es la energía que fluye a través de todos nosotros, es la vida. El amor de la energía creativa del universo nos creó, nos sostiene, nos renueva. Cuando entendemos el amor, experimentamos una inmensa satisfacción y podemos conocer la verdadera felicidad.

Si el amor es la causa, la felicidad es el efecto. La felicidad es el resultado final de amarnos a nosotros mismos incondicionalmente. La felicidad es el resultado de amar nuestras vidas, no sólo los acontecimientos agradables, sino también las cosas desagradables. La felicidad no es sólo obtener lo que queremos, es el querer lo que tenemos. El amor es nuestra esencia verdadera, el problema es que frecuentemente nos distraemos con facilidad por miedo, enojo, culpa, emociones de vergüenza y otros pensamientos negativos. Si somos capaces de dejar de lado estas experiencias negativas nos podremos volver a conectar con el núcleo de nuestra esencia, con nuestro amor infinito.

La felicidad es un concepto experiencial. De niños somos naturalmente felices; cuando confiamos en que vamos a ser atendidos y creemos que somos amados, entonces nos sentimos felices. Este es nuestro estado natural de ser. En algún momento, todos vivimos circunstancias que nos obligaron a crear mecanismos de defensa para evitar lastimarnos, mismos mecanismos que nos distraen de nuestro estado natural de felicidad. Tenemos miedo de los demás, suprimimos la ira y la culpa, negamos nuestros sentimientos, y nos sentimos indignos o no merecedores.

Hay un camino de regreso a nuestro estado natural de amor eterno. Se requiere confianza y la fe. Primero deberemos amarnos a nosotros mismos. Es imposible sentir la felicidad si no amamos a nuestras vidas y a nosotros mismos. Si amamos a nuestras vidas y a nosotros mismos, aceptamos que todo estará bien y recuerdas que todo cambia con el tiempo. Si no estamos experimentando el placer en un momento dado, no estaremos preocupados porque sabemos que va a cambiar. De esta forma podemos empezar a bajar al estado natural subyacente de felicidad.

Nuestra vida puede ser difícil o desafiante en este momento. Somos plenamente conscientes de que los retos son difíciles y no podemos saber cómo saldrán las cosas. Si estamos en un estado de negación, pasamos por alto las lecciones que hemos venido a aprender mediante la creación de nuestros desafíos, mientras que si estamos felices, se asumen plenamente los retos como los peldaños de la escalera a la iluminación y éxito. Llegamos a ser felices por nosotros mismos, no importa lo que suceda y nuestras circunstancias son irrelevantes.

El mayor obstáculo a la felicidad es la ilusión de que si no estamos consiguiendo lo que queremos, entonces no podemos ser felices. Todos fuimos programados desde el nacimiento con las creencias de nuestros padres, maestros y compañeros con respecto a lo que queremos en la vida. Si no conseguimos lo que queremos, estamos programados para sufrir. Debemos dejar de lado esta programación y entender que la felicidad surge cuando se acepta que lo que está sucediendo es para nuestro mayor bien. Podemos estar contentos de que tenemos problemas porque nos hacen fuertes y nos permiten avanzar hacia un nivel mayor y mejor.

Encontrar la felicidad requiere de un análisis muy profundo de nuestras creencias fundamentales y las ilusiones que nos atan, no importa lo que pase. Esa es la verdadera naturaleza de un camino espiritual. La felicidad es el objetivo que todos buscamos. Una vez que lo encontramos, es fácil de conservar. Podemos ser rechazados, abandonados o abusados, y nos damos cuenta de cuán artificial e ilusorios son esos conceptos. La felicidad es lo que todos queremos. Cuando nos damos cuenta de que todo lo que se necesita es el amor a uno mismo, dejamos de sufrir y empezamos a disfrutar de la vida. La iluminación es la conexión con este estado de ser.

Mantengámonos libres.

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