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Con Círculo Restaurativo Dictan Sentencia de Segunda Instancia 

Toluca, Méx.- Por primera vez, el Poder Judicial del Estado de México dictó una sentencia de segunda instancia mediante un círculo restaurativo en materia familiar, para determinar la guarda y custodia de un menor de edad.

Fueron la Primera Sala Familiar de Toluca, conformada por las magistradas Ana Rosa Miranda Nava, Patricia Martínez Esparza y María Cristina Miranda Cruz y el Centro Estatal de Mediación, Conciliación y Justicia Restaurativa, quienes invitaron a Hugo Sánchez Díaz y Livia Colín Roldán para llegar a un acuerdo, a fin de favorecer el desarrollo y crecimiento de su hijo de 9 años de edad.

Al participar en esta actividad, el consejero de la Judicatura mexiquense, Marco Antonio Morales Gómez resaltó que desde hace 15 años la institución ha trabajado en los mecanismos alternativos de solución de controversias, los cuales paulatinamente han sido mejor aceptados entre los usuarios y de esta manera contribuir a la impartición de justicia.

El director del Centro Estatal de Mediación, Víctor Manuel Navarrete Villarreal destacó que lograr este tipo de acuerdos a favor de los ciudadanos es producto del trabajo en equipo y la vinculación que el centro tiene con los juzgados, pues de esta manera se rompen paradigmas en la manera de servir a las personas.

Luego de varias sesiones en las que decidieron dejar de lado sus diferencias, conflictos y priorizar las necesidades del infante, la ex pareja acordó ceder la guarda y custodia a Hugo, mientras que Livia realizará una aportación mensual para pensión alimenticia.

Las magistradas integrantes de la Primera Sala Familiar coincidieron en subrayar que los procesos de justicia familiar utilizando la mediación ya han generado más de cinco jurisprudencias en el Poder Judicial mexiquense, por lo que una sentencia es la manera más adecuada de brindar legitimidad y certeza jurídica a este tipo de resoluciones.

La facilitadora del Centro Estatal de Mediación, Conciliación y Justicia Restaurativa, Claudia Villavicencio Guadarrama destacó que a través del círculo restaurativo las personas expresan sus diferencias con “el poder de la palabra”, mismo que se simboliza con un corazón de madera que las personas sostienen en sus manos mientras dialogan y es hasta que alguien más tiene dicho objeto que puede hacer uso de la voz.

Los círculos restaurativos son una forma de intervención basada en la reparación y el aprendizaje a través de un proceso de participación y toma de decisiones grupal y colectiva. Es opuesta a los modelos basados en el castigo o las sanciones, ya que parte del principio de que las relaciones se pueden restaurar abogando por valores de inclusión, pertenencia, solidaridad y escucha activa entre otros.

Villavicencio Guadarrama destacó que en este caso, al observar el entorno y las condiciones del hijo de Hugo y Livia, fue posible detectar la necesidad de hacer extensivo el círculo restaurativo a la escuela donde el menor cursa la primaria, ya que ante la separación de sus padres, éste sufría maltrato por parte de sus compañeros y modificó sus actitudes.

Tanto Hugo como Livia, señalaron que a partir de este mecanismo alternativo de solución de controversias, cambiaron su manera de pensar acerca del Poder Judicial, ya que ambos pudieron ser escuchados y sobre todo, pusieron en el centro de sus necesidades a su hijo menor para favorecer su crecimiento y desarrollo.

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