es1

Aún tengo la vida

 

Por: Jimena Bañuelos (España)

No sé si me habréis extrañado, pero os confieso que yo he echado mucho de menos sentarme delante del ordenador para enviar mi artículo a El Valle. Si os preguntáis qué es lo que me ha tenido apartada durante este tiempo, os digo que la posibilidad de convertir un sueño en realidad. Eso es lo que hace que la vida sea interesante. Y ese sueño requería de toda mi atención y esfuerzo. Hoy os puedo asegurar que mi primer libro fue presentado con gran éxito en la Biblioteca de la Asociación de la Prensa de Madrid el pasado jueves, veintidós de marzo. Aún tengo la vida es su título y en él está reflejada una historia de valentía y superación que no deja a nadie indiferente.

Es verdad que mi amigo, Pepe Nader, director de este periódico, sabía que estaba trabajando intensamente en mi libro, pero nunca le desvelé el argumento de la novela. Ahora, permíteme que te diga que en él dos jóvenes se enfrentan a sus propios miedos para tratar de encontrarse a sí mismas. Una de las dos padece un cáncer que puede llevarse por delante todos sus sueños. Como bien sabes, se trata de una obra autobiográfica. Por cierto, El Valle, está presente en ella. No diré más porque es mejor que os adentréis en ella y descubráis en esta lección de vida que lo importante ante todo es buscar el lado bueno de las cosas.

Hace años la vida me llevó a México y allí conocí a grandes personas que pasaron de ser compañeros de trabajo a formar parte de mi familia mexicana, dado que la mía estaba a miles de kilómetros de allí. En la redacción estaban Pepe, Sergio y Roberto; fuera de ella tenía a Yolanda, Gregorio, Daniela, Valeria y Fernanda. Pero todos hicieron que me enamorara de México. Por eso, a día de hoy, sigo platicando con ellos, sigo comiendo chile aunque en España se sorprendan y sigo vinculada a un país que me trae tan buenos recuerdos.

Suelo decir que no me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me ha enseñado. Y gracias a que la vida me ha dado una segunda oportunidad he conocido a grandes personas, he aprendido a valorar las pequeñas cosas y, sobre todo, he aprendido a vivir. Os invito a que leáis este libro en el que descubro miedos, valentías y esperanzas, porque quizás, al final os lleve a reflexionar en algún aspecto.

Y llegados hasta aquí. Con la satisfacción de tener en mis manos mi primera novela tras meses de intenso trabajo, de noches sin dormir; vuelvo a la que es mi casa. Vuelvo a El Valle. Y todo esto porque, nunca mejor dicho, aún tengo la vida.

 

Leave a reply