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A mitad de semana

 

A mitad de la semana

Por Julian Alfonso Chávez Trueba

El Armagedón de la sequía

Con los anuncios que ha dado la CONAGUA, respecto al desabasto de agua que iba a tener la Ciudad de México y el Estado de México, hemos tenido una probadita de lo que puede ocurrir en algunos años.

Sin duda en esta ocasión se trató de un corte por el mantenimiento del sistema Cutzamala, pero la realidad es que de a poco, sentimos las condiciones que se vislumbran seguras (aunque lejanas), de un mundo sin agua.

Año con año organizaciones civiles mundiales establecen parámetros de pérdidas en ecología de índole global. Las que más nos han afectado son las relativas al calentamiento global, que como consecuencia conlleva la escasez de agua, pero… ¿el motivo?

Pues el mayor motivo que tiene esta zona conurbada es la deforestación. Año con año se observan bajando de las regiones serranas, tráileres repletos de troncos enormes, sin supervisión, sin permiso y sin que nos interese.

Nuestras autoridades en los últimos 20 años, se han dedicado a publicar leyes en favor de los recursos naturales, con penalidades más duras para quienes las infringen, sin embargo no se ha visto la disminución de las más de 200 mil hectáreas anuales en pérdidas de bosque.

Debemos entender, que la deforestación no cambia por decreto, puesto que deviene de un sistema de pesos y contrapesos económicos, es decir, debemos atacar los incentivos que obtienen los delincuentes para optar por esta actividad. El ejemplo muy claro de esto es que el rinoceronte se extingue porque nadie explota su reproducción ni se beneficia de su existencia, las vacas por el contrario nunca se van a extinguir.

Es importante la nueva idea de reforma que algunos actores del nuevo gobierno entrante, han tenido a bien emitir al respecto, como el concepto de que la naturaleza tenga dueño y que sea explotada con idea de sustentabilidad, para que el incentivo económico sea certero y haya a quien el importe no perder su dinero en robos furtivos.

Tenemos pues una probadita de un futuro inminente, ojalá que cuando nos quedemos enjabonados por no tener agua, pensemos en todos los árboles que fueron cortados y que no nos importaron. Mientras, cuidemos el agua y nuestra naturaleza.

 

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