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Alejandro Fernández, el alma de México en Madrid

Por: Jimena Bañuelos (España)

El reloj marcaba las nueve y media de la noche y tras escuchar a una persona de la organización decir: “ahorita empieza” supe que Alejandro Fernández se iba a hacer de rogar, porque cuando juntas a un mexicano con este adverbio el reloj no entiende de minutos… ¡Ay cuántos recuerdos en una sola palabra!

A la mañana siguiente, yo misma dije: “ahorita me pongo a escribir”… y hasta hoy. Así que no seré yo quien critique al mexicano por su retraso y más cuando arrancó el concierto con En lo correcto, un tema que me encanta. Llevaba meses esperando esta cita y ahora solo me tocaba disfrutarla y ver el torrente de voz del que Alejandro Fernández puede presumir.

Rompiendo Fronteras es el nombre de esta gira y Alejandro Fernández sabe lo que es que te quieran lejos de tu tierra natal. El público llenó el WiZink Center de Madrid y aunque estuvo casi dos horas rendido a las canciones del mexicano le costaba despedirse de él. En la primera parte del espectáculo entonó grandes temas como Quiero que vuelvas, Pude, Inocente, Tienes que entender, Me dediqué a perderte, Canta Corazón, Qué voy a hacer con mi amor… y puso el broche final con Sé que te duele. La euforia ya se había apoderado de todos los asistentes pero ahí no quedó la cosa. Tras unos minutos de incertidumbre y sabiendo que el concierto no había terminado, este compadre nos hizo el mejor regalo. Salió el mariachi, él vestido para la ocasión y luciendo el sombrero charro… Todo esto supuso que la alegría brotara por todos los rincones del Palacio de Deportes. A mí, particularmente, me tocó el corazón y me puso la carne de gallina. Los recuerdos de México, entre ellos, la gente a la que extraño a diario, estuvieron, por un momento, más cerca que de costumbre. Guadalajara, ¡Ay! Jalisco no te rajes, Mátalas (con un homenaje a la mujer) o Loco fueron algunas de las rancheras que marcaron el compás hasta que “el rey” quiso poner punto final a la noche.

Pero no hay concierto que se precie sin que el público reclame los bises y vitoree el nombre del artista. Nadie se movió de su sitio porque Alejandro Fernández tenía que volver a salir. Y lo hizo para dejarnos a todos con la boca abierta rindiendo un homenaje a Juan Gabriel. La gente que no está nos ha enseñado muchas cosas y nos ha dejado su legado algo que puso en valor Alejandro Fernández antes de interpretar Que seas muy feliz.

Y con la sonrisa en la cara, la felicidad por bandera y al ritmo de mariachi, el público abandonó el recinto no sin antes gritar en varias ocasiones Viva México y Viva España. Esperemos que no tarde en regresar nuestro compadre Fernández porque en aunque ya lo estamos extrañando, se despidió sin decir …“ahorita vuelvo”.

 

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