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A Mitad de la Semana

 

Por Julián Alfonso Chávez Trueba

 

¿Cuántas veces te lo tengo que decir?

Seguimos con los pequeños detalles que hacen de esta vida un viacrucis muy a lo tonto, todo por no hacer lo que tenemos que hacer, más por el lugar en donde nos encontramos, que por el hecho de deber hacerlo.

Bien dicen que si a la Vida le preguntáramos ¿por qué tengo tantos problemas?, nos respondería: “la mitad son por andar de metiche… y la otra mitad por menso”, y es verdad, debemos aprender a hacer lo que nos corresponde, si ya podemos con eso, entonces podemos ayudar a quien nos lo solicite; sin embargo, lo menso jamás se nos va a quitar, exceptuando por los hábitos que nos hacen viciosos y acentúan esta característica deprimente.

Por su puesto que la vida es tan fácil como la miren nuestros positivos o negativos ojos, lo deseable es quitarnos tanto lastre que traemos encima de nosotros, por ejemplo: fumar. Los fumadores jóvenes dicen una excusa muy estúpida para enfrentar su falta de voluntad para dejar de fumar “de algo me he de morir”, o “se mueren sin haber fumado, así que es igual”. Lo dicen con cierto desdén a su propia vida, sintiéndose la persona inmortal y que todo lo puede, dejando muy chiquito al torero que deja su vida en el ruedo. No cabe duda que esa actitud arrogante no propicia más que su propia desgracia, denotando su estupidez. Esta tan comprobado que fumar causa daño al corazón, los pulmones y a nuestro tracto gástrico, que ya están prohibidos los anuncios de cigarro, que ya los cigarros tienen imágenes de muerte y hasta ya está prohibido fumar en espacios de edificios públicos y privados. ¡Qué más se necesita para dejar de fumar!

Pues esto de los vicios es una de las cosas que podemos quitarnos para ser menos sonsos, porque me gustaría saber lo que piensan las personas que no saben qué fue lo que les pasó, pero “de repente” tuvieron cáncer, gastritis, o colitis crónica, … ajá, lo que pasa es que no se acuerdan que le entraban duro al cigarro, le ponían valentina a las papas hasta que se aguadaran, o se aguantaban ir al baño hasta llegar al “baño de su casa”.

Otra gran parte que podemos evitar para hacernos menos mensos, es hacer lo que nos toca. Ya sé que suena muy fácil, pero muy por el contrario, resulta de lo más difícil de hacer. Pensémoslo detenidamente, el maestro nos pide hacer una monografía de todos los héroes de la independencia, indicando quién los mató, como murieron, fecha y quién los acompañaba, biografía y dónde estudiaron, eso va a ser la mitad de la calificación, para el viernes; pues resulta que nos vamos al cine, vemos una película en la noche, jugamos futbol el jueves y total que estamos sudados en la noche del jueves tratando de buscar la información o buscando una monografía del vago, que ya lo tenga todo hecho. Así pues, el estudiante no hace lo que le corresponde “estudiar”, cosa que es demasiado fácil ¿no?, o a poco eso es más difícil que trabajar diariamente para sostener 5 hijos, una mujer enojona, renta, agua, luz, etc.

El estudiante no lo sabe, pero resulta que lo que hace, es más fácil que las demás ocupaciones de su núcleo familiar. De la misma forma las demás ocupaciones, quien trabaja en una oficina estresante, con un jefe jodón, con listas y papeles interminables, resulta que es lo que nos toca hacer, pues hay que hacerlo bien y a la primera. Aquí hay dos dichos que me decía mi madre Yola de pequeño y que a base de golpes de la vida se me han medio grabado “el flojo y el mezquino, andan dos veces el camino” y su explicación “si ya sabes que lo tienes que hacer, pues empiézalo de una vez y después disfrutas lo que quieras”

Ahora, siguiendo con el ejemplo del oficinista estresado, le aumentamos la tercera cosa que le agregamos a la vida, abonando a nuestra calidad de mensos, es que no terminamos lo que empezamos. Unos incluso van más allá y empiezan otras. Así se acumulan un montón de tareas interminables, con estrés incluido.

Es no solo necesario, sino indispensable que terminemos lo que empezamos. Empezaré con la primera pregunta que se convierte en la más dolorosa ¿Ya te titulaste?, o eres de esas personas que a sabiendas de que no los son, les llaman “Lic”, “Inge” o “Arqui”, sin serlo. Es una de las más grandes causas de que nuestro (mundo) México no sea un país de primera y sea más bien deprimente; porque somos personas incompletas, mediocres y desidiosas. A la gente que le va bien, es porque termina sus tareas, lo que es necesario lo acaba antes y entonces no deja nada para después, convirtiéndose en gente completa.

Pues como ya se ha dicho, existimos personas que pues somos sonsos por naturaleza, pero hay muchas cosas que podemos hacer para que de a poquito se nos vaya quitando, o por lo menos lo atenuemos para que menos gente piense que de plano estamos brutos, o qué, ¿cuántas veces nos lo tienen que decir?

 

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