mitad (2)

A mitad de la semana

 

Por Julián Alfonso Chávez Trueba

Presidente electo nada más

Queridos lectores, esta columna de opinión es un espacio de todos que tengo el honor de exponer, porque al final de cuentas, si bien escribo yo, trato que sea la voz de todos ustedes y es por ello que este día trataré de ser parte de la explicación que algunos necesitamos respecto de las acciones de nuestro presidente electo AMLO.

Algunos en redes sociales empezaron a escribir que la salida de la profesora Elba Esther Gordillo de la cárcel se debía al poder que tiene AMLO en el poder porque ese mismo día había obtenido su constancia de mayoría de la elección presidencial con su apabullante victoria. Repetían aquellas voces que era él el que ya estaba preparando su entrada al poder pagando los favores recibido y un montón de circunstancias que supuestamente son obra de AMLO.

Sin duda existe ya un equipo de transición, un equipo de asesores en cada cosmogonía que tiene AMLO sobre su mandato, sin embargo, el poder judicial no obedece a nadie más que a sus propios intereses legales (o leguleyos de ser caso), tal vez, al presidente, sin embargo, es absurdo pensar que un proceso largo y de papeleo tardío, haya sido de forma inmediata por la entrada (entre comillas) al poder de AMLO, como si él hubiera tenido que ver.

No dudo que AMLO este feliz con esa salida, pero para nada creo que tenga que ver. Primero porque el proceso de Elba Esther como cualquier proceso judicial tiene etapas de probanzas, de entregas de incidentes, etc., como para que el presidente electo perdiera su salida. Segundo: el presidente electo solicitaría un equipo de transición sobre el poder ejecutivo no judicial, porque el judicial no se renueva con el cambio de presidente. Tercero: el ingreso de la profesora Gordillo a la cárcel fue un tema estratégicamente político en el que seguramente le pidieron su cooperación para la nueva Ley sí o sí, misma que negó  y que sin duda, le hicieron de la mejor manera, permitiéndole que de sus 5 años en cárcel, 4 fueran en el hospital y el otro pedacito en arraigo domiciliario. Así que ese alacrán lo trató el gobierno saliente, no él entrante.

Ahora, me parece un pago de cuentas del grupo en el poder, previo a su salida del mismo, para que ese alacrancito haga de las suyas en el gobierno de Andrés Manuel, porque si sale no creo que se quede quieta, porque no le quitaron ni sus millones ni le imputaron sanción alguna, sale como si hubiera estado en pausa, nada más.

Queda saber los alcances de este nuevo régimen que medio la fue apapachando junto con su SNTE, con su sección 22 y demás grupos a favor de la profesora.

Entiendo que fue doloroso (para algunos pocos) que el PRI no aganara nada, y que traten de buscar explicaciones hasta irracionales a las cosas, pero entre tantos sentimientos encontrados, encuentren también la lógica en lo que se explican, porque no construimos nada de conocimiento ni de raciocinio, y sí abonamos a la desinformación y la intolerancia.

 

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