mitad (2)

A mitad de la semana

 

Por: Julián Alfonso Chávez Trueba

Hartos de las campañas electorales

Pareciera que ha sido una eternidad lo que ha durado el periodo de campaña electoral para cada uno de los contendientes principales a presidente de México, pero no, resulta que solo han sido 3 meses y otros casi dos de precampaña, pero como hubo uno de intercapaña, pues en realidad han sido 6 meses. Aún así pareciera que fuera toda una vida, llena de peleas, de pleitos, de escándalos y de divorcios y de reconciliaciones, con altas, bajos y medios, con una propuesta que si apareció, fue como edecán de pelea de box, se dejó ver sólo entre round y round.

Que lamentable es que la poca calidad de las ideas haya sido tal, que en vez de platicar sobre los proyectos de nación que cada candidato tiene en su plataforma, nos hemos llenado hasta el hartazgo de ver que desde cierto punto de vista, todos los candidatos son iguales, todos con salpicaduras de corrupción, con pocas ideas, sin tomar los verdaderos problemas de la nación, como pudo haber sido, el hablar de los problemas ambientales o de la poca generación de energía en México.

Quedaron muchos temas en el tintero, como la solución a los problemas financieros de nuestros seguros sociales, la brecha educativa entre el norte y el sur, la competitividad en hidrocarburos y el rezago del campo. Claro, algunos dirán que se habló de créditos y financiamiento, pero nunca se estableció una ruta en fija en alguno de estos temas por parte de los candidatos.

Habrá que plantearse si tanto periodo de pre, inter y campaña, no es suficiente para alentar el voto en el electorado. Se antoja que los periodos se acorten, de entrada para que se reduzca el gasto, y de la misma forma, eliminar spots, espectaculares y cualquier tipo de spot publicitario, en pro de que si se gasta para hacer presencia en la sociedad, sea únicamente en utilitarios, desde plumas y libretas, hasta asfalto y cemento, para que si se gasta en publicidad, por lo menos sea en pro de la gente que lo necesita.

Toca decidir cuál es el que creemos que es el “menos peor” de las opciones. Solo va la siguiente recomendación: no voten para fregar a alguien o por miedo a algo, porque entonces no estamos pensando en el bienestar que es el principal por qué de nuestra democracia. Al votar por miedo podemos caer en que el miedo, simplemente es lo desconocido, y no algo necesariamente malo. Debemos de votar por el que nos convenza, por el que nos inspire más virtudes, por el que nos convenga porque depende el trabajo de algún amigo o familiar, debemos acudir convencidos de que esa decisión es la mejor para nosotros o para personas que palpamos y conocemos. Pensemos en nuestro sector y grupo social, es de lo único que estamos seguros.

Pues bien, el día lunes 2 de julio, estaremos estrenando presidente electo, con la idea de que todos estaremos apoyándolo, no abonemos a tomar la violencia como última arma para hacernos de la razón. Démonos las pases entre todos, porque todo lo dicho solo guarda rencor y jamás se podrá concluir en paz algo que esta guardado con encono y malestar. Hagamos las pases con toda la sociedad, de entrada con nuestros amigos y conocidos que votaron por alguien diferente que el que nosotros escogemos.

Leave a reply