mitad (2)

A mitad de la semana

 

Por Julián Alfonso Chávez Trueba

Polarizar o no polarizar…ese es el dilema

Malditas campañas presidenciales nos tienen a todos hablando de ellas, y sino quieres referirte a ellas los haces involuntariamente, la situación impera en todos los niveles y ahora después del segundo debate debemos hablar para poder desahogarnos con el mundo de lo que sabemos, ignoramos e inventamos.

Entre tantos tópicos típicos de los que hablamos, tomaré en esta ocasión uno que de vez en cuando reflexionamos: la polarización.

José Antonio Meade después del cambio de dirigente nacional del PRI, debemos decir que ha cambiado su línea, con un poco más de empuje, de agarre, con coraje para decir las cosas, con arrojo, sin esperar ser el bueno e inmaculado, sino el que se ensucia las manos.

Anaya vuelve a ser el más atacante, con más confrontación y con la firme idea de ser protagonista, que no se lleve los reflectores AMLO y que se hable del PAN como sea pero que se hable.

AMLO; conste que se pone el nombre del candidato y no del partido, porque en este caso es muy notorio que el partido lo hizo él, con la idea de él, que él puso los diputados y senadores, que él también puso a los integrantes de su partido y que él solito se nombró su candidato, pero algo muy nefasto de lo que hay que hablar, es la falta de ideas en los debates.

En el debate de hace poco menos de un mes, se la pasaron TODOS los candidatos evadiendo las respuestas, evadiendo ataques y dejando a la audiencia (o sea nosotros) en estado estupefacto, sin saber qué dijeron o si hubo un ganador. Algunos dijeron que Anaya había sido el ganador de aquel primer debate pero es una total mentira. El objeto del debate es el convencer, de forma primigenia y concreta, y en ese tenor nadie convenció, nadie se sobre puso a los demás. Ahora bien, si pensamos en que el ganador del debate es quien haya captado más votos, sin duda el ganador es AMLO, puesto que sigue ganando votos., así de plano y sencillo.

Ahora bien, me parece que entre todos ataques que han recibido los candidatos, el menos fregado es Meade, pero el que simplemente no ha hecho nada por contestar algo concreto es AMLO. Sin duda una de sus estrategias es decir lo que a la gente le gusta escuchar y eso es el máximo punto de su debilidad.

AMLO pretende a toda costa dividir, POLARIZAR, porque entre más polarizada la gente mejor para él que representa un cambio de 180º, existen más de la mitad de mexicanos en pobreza y no quieren el rumbo que sigue teniendo nuestra política económica. Pero eso no resulta nada bien porque esa inmensa mayoría no esta votando por AMLO porque le guste, porque le agraden sus ideas sino porque quieren a otro partido en el poder, es decir, están votando en contra del PRI y del PAN, como votar con odio o votar con desprecio fuera la mejor razón.

Se debe votar por quien a uno le convenza, le convenga o le conmueva. No por miedo, ni por vergüenza ni por odio. Por eso es que tanto Meade como Anaya están tratando de decir que el miedo es AMLO, pero no se dan cuenta que siguen polarizando y eso no les conviene.

Los electores están como en un juego de viuda, variante del póker, en el que uno de los jugadores tiene la oportunidad de cambiar todas las cartas que posee, a sabiendas que lo valora como malo, para cambiarlo por un juego completo de 5 cartas de las que no conoce nada. Es decir, es un albur, es un azar, me parece que la democracia es la pauta para ir cambiando de una en una, con medida y con equilibrio, porque es lo más certero, lo más cercano a la dinámica progresista, y no cambiarlo de tajo por algo que no se sabe que tan vendrá.

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