mitad (2)

A mitad de la semana

 

Por Julián Alfonso Chávez Trueba

Nota para no hablar de polítiquería

¡Que levante la mano quien este harto de hablar de los partidos políticos, de candidatos y de pleitos entre ellos! Sin temor a dudas, yo soy de uno de tantos que estamos hartos de que haya 5 candidatos que deba elegir en mi voto, entre presidente, diputados locales, federales, senadores y presidentes municipales, todos llenos de odio en sus argumentos, desviviéndose en demostrar que el otro esta peor, en lugar de aportar buenas ideas y rumbos claros, explicados, bien fundamentados y motivados.

Las campañas cada vez se hacen más y más llenas de violencia; y nos admiramos de que haya balaceras por doquier, como si nosotros mismos no aplaudiéramos con el sonido del rating que cada que prendemos el televisor les hacemos a aquellos que se suben al ring de los dimes y diretes.

Tratemos de ir a votar y ya, en eso se termina todo, cada quién sabrá por cual y sus motivos, cambiemos un poquito el tema esta ocasión, para hablar de nuestras ideas más apremiantes.

Bien dicen que “lo que te choca, te checa”, es decir, que lo que te molesta, tiene sus raíces en lo más profundo de tu ser. La idea está en toda esta introducción que reflexionamos. Debemos entender que ese circo que esta lleno de lodo y porquería, al cual llamamos con dolor “nuestra clase política”, es reflejo de lo que nosotros mismos somos, pensamos y hacemos. Esto me lleva a una idea bastante clara y epifánica: El buen juez por su casa empieza. Debemos cambiar lo que nos toca hacer, permitiendo que se convierta en una ola de buenas costumbres en nuestra sociedad, eliminemos las prácticas agresivas en nuestra familia, el no gritar nuestras ideas, sino hablarlas, el no golpear ni hacer bullying a nuestra familia y amigos, para que tengamos convivencias armónicas y sobre todo, debemos aprender a ser TOLERANTES, admitir que la otra persona no debe hacer y mucho menos pensar como nosotros, que caben todas las ideas en este mundo, que debemos admitir nuestros errores y de preferencia no hablar más de lo que podemos explicar, para que no se mal entiendan nuestras palabras.

Se podrá pensar que es muy fácil, pero para nada lo es. La adquisición de un valor cuesta mucho, no solo es hábito y ganas de tener un mundo feliz, sino el aguantar las embestidas de la sociedad que empuja en contra de muchas buenas ideas y sus valores.

Todo al final se resume en que debemos hacer lo que nos toca, pero hacerlo bien, con gusto, con ganas, con la satisfacción de hacerlo excelentemente, felices de desarrollarnos y en caso de que no tengamos la fortuna de tener trabajos que nos llenes de estos sentimientos, pues busquemos la forma de cambiar de rumbo de nuestras vidas, o en el peor de los casos, cambiar nuestra percepción buscando el lado bueno y cálido dentro de lo terrible que sea.

Espero que como yo, se consideren humanistas, de aquellos que casi no hay, de lo que viven por tener oportunidades para conocer y conocerse, de lo que creen en la humanidad.

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