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A mitad de la semana

Por Julián Chávez Trueba

¿Urbanización o Ecología?

En estos últimos días hemos estado de manera indirecta o directa, con esta pregunta en la cabeza. Que si necesitamos mayores vías de comunicación, léase el tren de la CDMX a Toluca, o si no existía forma de no talar tantos árboles en ese trayecto. Que si hay o no necesidad de talar 127 árboles para hacer un paso a desnivel y retorno frente a Galerías Toluca.

La verdad siempre ha habido quien tiene la necesidad de eliminar áreas verdes por mejorar algún servicio y con ello sus bolsillos, pero siempre habrá quien se oponga a perder, aunque sea, un pastito en estas urbes llenas de smog y pintadas de gris.

Claro que la manifestación ecológica que se está dando frente a Galerías Metepec, oponiéndose rotundamente a no talar un solo árbol, para una obra vial, es de aplaudirse, porque sin duda contiene razones suficientes para oponerse y además, es totalmente pacífica, sin alterar u obstruir el caos vial (digo el orden vial).

Malo por todos los automovilistas que se detienen en esa área para leer, saludar o silbar en esa zona, porque fomentan el tránsito lento y aumentan las horas que pasamos en la calle. Pero al fin y al cabo, el tráfico pesado no lo fomentan directamente los ecológicos.

Al momento no se ha informado por parte de autoridad alguna, las características del proyecto vial en esta zona, pero es importante entender, que hay opciones suficientes para dejar contentos a los dos bandos. Ahora bien, ¿quién les dijo que la plaza Galerías Metepec se verá beneficiada por dicha obra? Como si no estuviera siempre llena, como si no se hiciera de por sí un caos cada vez que hay venta nocturna o similares, como si fuera de su interés alguna obra frente a una vialidad que esta toda para ella; ahora están comentando hacer un boicot contra Liverpool. Me parece que las obras que hacen para el impacto vial, motivadas por la construcción de un cetro urbano de tal envergadura, se hacen previamente a la construcción de dicho centro, debido a que el permiso de construcción conlleva en sí, la ampliación o adecuación de las vialidades circundantes para que no sea caótico para la ciudad y para el mercader.

Por favor, no le echemos la culpa a alguien porque es el primero que tenemos a tiro de piedra. Analizando y dejando volar nuestra imaginación, y tomando la lógica que el proyecto de ese tipo de plazas conlleva a la adecuación previa de las vías, debemos pensar que el gran por qué de esta obra, no es de la plaza que ya está funcionando, sino de la plaza que van a hacer.

Existe un proyecto comercial a lado del Panteón General que ya lleva gran avance en la construcción y que NO CUENTA CON VIALIDADES AD HOC, para llenarla con suficiente gente. Existe otra obra que está en proceso, frente al Residencial Providencia, sin embargo, no creo que tenga mucho que ver, ya que no está cerca de la zona de impacto.

La zona circundante al Museo Torres del Bicentenario resulta inhóspita para detenerse en el tráfico con el auto, resulta inconveniente para un tránsito de vehículos adecuado, porque incluso Tollocan en la vialidad de baja, termina bruscamente en una pared que nos desemboca a la izquierda pasando las vías del tren.

Algunos califican con desagrado la creciente manifestación de estudiantes en vacaciones que acuden a engrandecer las filas y la presión para el gobierno, pero en general la gente aplaude el tiempo y lo pacifista de su expresión, que incluso llega al romanticismo, al ponerle nombre a cada uno de los árboles que son susceptibles de ser talados.

Así pues, abrazar un árbol debe ser no solamente en las fotos que a veces de manera ridícula, colocan en sus redes sociales las personas, debe ser una idea general y constante, quisiera saber cuántos árboles hemos plantado los que estamos a favor de este movimiento; porque no se trata de estar en contra del gobierno por ser moda, porque a alguien debemos echarle la culpa (y nosotros propios no somos culpables ¿verdad?), se trata pues, de que nuestro chip de no tirar basura, de plantar árboles, de no talarlos, de cuidar y valorar las áreas verdes, nunca se apague.

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