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A mitad de la semana

 

Por Julián Alfonso Chávez Trueba

¿Permitiendo ambulantes Profesor Zamora?

Justo en estos días empezaremos las vacaciones las mayoría de nosotros, ya será porque somos “Godinez” o porque los niños ya tienen vacaciones; algunos que no tenemos vacaciones en el trabajo, somos dueños de nuestro propio negocio, o somos víctimas del autoempleo, pues mandaremos a los niños al curso de verano para que aprendan y se entretengan mientras seguimos ocupados y esperaremos a que llegue otra época del año cuando nos las merezcamos; otros, sin duda, tendremos las maletas listas para salir huyendo de nuestra colonia con rumbo a un destino lejos de nuestra realidad, como una playa o un pueblito pintoresco. De cualquier forma, estaremos muchos de nosotros con el tiempo suficiente de tomar alguna caminada por nuestra ciudad de Toluca; disfrutar de sus portales, de las arquitectura de las casas antiguas, de tomar un mosquito de La Miniatura, o una torta de la Vaquita, todo esto con un espectáculo callejero, no por ello de mala calidad, de estos artistas plásticos que se presentan en la explanada de la Plaza González Arratia, tal vez comer un Churro Galáctico o una Nieve de Adio tú la perdida (presumida), pero… oh decepción!

Nuestras calles de Toluca, tan atiborradas de automóviles, gente caminando, ciclistas y motociclistas, ahora debe enfrentarse al amenazante virus del comercio informal, con un montón de puestos ambulantes.

Para los que no tengan memoria mayor a 10 años, el centro y el mercado Juárez no lucían como lucen ahora; antes tenían un montón de puestos ambulantes que impregnaban de ruido el ambiente, y de tristeza con desorden la ciudad.

Hace 20 años de apoco fueron colonizando los espacios vacíos, toda forma de comercio reptante. Guantes, gorros, artistas que pintaban en pequeños marcos de madera o en corcholatas, figuritas decorativas, y hasta hippies con sus pipas, pulseras y marihuana, podías encontrar en el Centro.

En el Mercado Juárez era un revoltijo de personas y productos, lleno de olores, colores y sabores; y hasta ahí estaba bien. La cosa se puso fea cuando ya no podías caminar en el Centro, cuando en las noches olía a orines, cuando cada puesto se robaba la luz y cuando se empezaban a hacer mafias por conseguir un espacio para vender.

Todo el problema con la gente que quería vender, con los problemas administrativos y políticos que esto conlleva, constó sangre sudor y lágrimas a los gobiernos locales anteriores, tanto Panista como Priista. Ahora resulta que la política de nuestro Alcalde Fernando Zamora, es ser laxos y permitir que de nuevo, los ambulantes, saturen indiscriminadamente los espacios de nuestra ciudad, que por muchos años fue el reclamo de la gente.

Si caminas por las banquetas (lo que queda de banqueta) en Tollocan casi esquina con 1º de Mayo, notarás que es un verdadero mercado el que se tiene en esta zona. En Juárez, esquina con Hidalgo, de a poco se apropian los mercaderes.

Profesor Zamora, la gente reclamó por muchos años que se limpiara la ciudad de vendedores ambulantes; los comerciantes reclamaron por la diferencia de vender en lugares establecidos y la banqueta; los vendedores que se establecen en estas áreas, le reclamarán después un espacio al que tienen derecho por haber estado unos meses vendiendo en la banqueta.

No compremos problemas gratis, el dinero que pudieran dar los comerciantes ambulantes al Ayuntamiento, en estos días, no garantiza un bienestar para la ciudad, a largo plazo.

 

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