mitad (2)

A la mitad de semana

Por Julián Alfonso Chávez Trueba

Nuestra transformación

Esta nota no habla de que todo lo malo que va a terminar con la llegada de AMLO, porque ya mucho se ha dicho de ello, esta nota trata de la transformación que debemos empezar en nuestros hábitos y que por ello no va a cambiar casi nada en los siguientes años.

El poder es una fuerza gravitacional que hace que todos los cuerpos que tienen atracción se junten, por lo que ejercer el poder hace forzosamente que los grandes personajes se junten y generen compromisos. De lo único que debemos estar seguros con este cambio de partido en el poder es el cambio de esferas de poder, sin embargo, el poder es prácticamente inmutable, esto quiere decir, que será un cambio de personajes, pero no de corruptelas.

Lamentablemente seguimos con la idea de que Dios intercede y nos va a ir bien sólo con rezar y desearlo, que la Guadalupe prefiere a gente pobre y sin dinero para interceder por ellos, seguimos creyendo que la solución nos la va a dar alguien más porque nosotros no tenemos el poder de hacerla.

Y ¿Por qué digo esto? Pues porque algunos incautos todavía pensamos que AMLO va a quitar los desvíos financieros, los tratos preferenciales, los malos manejos y hasta la corrupción como por obra de magia, sin tomar en cuenta que existen muchos procesos (intereses) que deben acomodarse para efectuar tal cambio en el rumbo del país.

Estadísticamente la persona que lee no comete delitos, sin embargo, para poder cambiar de régimen necesitamos un cambio de hábitos, es decir, que las personas que somos buenas, que procuramos hacer las cosas bien, dejemos esas ideas retrogradas de que nuestros males se curarán solos; requerimos estar atentos en nuestro alrededor y entender que no hay actividad mala sin consecuencia.

La estadística nos dice que de 10 delitos solo existe un caso consignado y eso por supuesto que es un problema inmediato con el poder judicial y ejecutivo, sin embargo debemos como sociedad, entender que la responsabilidad está en nosotros, cuando dejamos a nuestros hijos que vayan a las calles sin guía, que tomen otros ejemplos de persona, sin trabajo y sin ganas de hacer algo por nuestra sociedad, cuando dejamos a los hijos sin saber lo que hacen, sin fomentar comunicación, sin fomentar el respeto a los demás.

La educación y la transmisión de valores se inventaron para mejorar la sociedad, pero en estos días los vemos cada vez más sin importancia, como por ejemplo la mala costumbre de escupir en la calle fue la causa de que la peste negra se propagara tan ampliamente, enfermedad que mermó casi un tercio de la población del mundo en ese entonces.

Así que nos queda la enseñanza de dar buen ejemplo a nuestras futuras generaciones, que la vida ajetreada no sea el pretexto de un mal ejemplo, seamos constantes, disciplinados, honestos y respetuosos; eso sí va a hacer que nos transformemos, esa es la solución a nuestros problemas, dejemos nuestras creencias en la fortaleza a nuestro espíritu y no es la debilidad de nuestras obras. Siempre seguiremos la evolución.

 

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