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_ATOLE

David Hume constituye una de las figuras más importantes de la filosofía occidental y de la Ilustración escocesa. Afirma que todo conocimiento deriva en última instancia de la experiencia sensible, siendo ésta la única fuente de conocimiento y sin ella no se lograría saber alguno. Hume fue uno de los principales exponentes del escepticismo que, en la filosofía, es una corriente filosófica basada en la duda, este se diferencia del negacionismo por exigir evidencia objetiva a las afirmaciones, y en caso de haber tal evidencia aceptarla, en tanto que el negacionismo cuestiona o rechaza las evidencias. Sin embargo el escepticismo metafísico, que también es llamado positivismo, puede ser falso pero no contradictorio y lo mismo ocurre con el religioso.

En cuanto a los valores se distinguen el escepticismo ético y el religioso. El primero sostiene que el conocimiento moral es imposible y el segundo afirma lo mismo sobre el conocimiento religioso. En el ensayo de Hume «De la superstición y la religión» estableció las bases del pensamiento laico; él presentaba al hombre como una criatura de costumbres, predispuesto a someterse en silencio al gobierno establecido a menos que se enfrente a la incertidumbre. Según él, sólo las diferencias religiosas podían desviar al hombre de sus vidas cotidianas para hacerle pensar en política. El concepto de “probable” que acepta el escepticismo deriva de la verdad, ya que lo probable es lo más próximo a lo verdadero; de modo que si se renuncia al concepto de verdad también se tiene que renunciar al de probabilidad.
Hume desafió también la teoría de la causalidad, (refiriéndome yo en repetidas ocasiones a ella como “ley universal), afirmando que aunque percibimos que un elemento suceda al otro, no percibimos ninguna condición necesaria y suficiente entre los dos. Esto es bonito y está bien. De acuerdo con su epistemología escéptica, sólo podemos confiar en el conocimiento que adquirimos a través de nuestras percepciones. Hume declaró que nuestra idea de causalidad consiste en poco más que la esperanza de que ciertos acontecimientos se den tras otros que los preceden.

Sin embargo según la sabiduría hermética y nuestro propio análisis podemos aceptar que: «Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; la casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley». Una pequeña consideración le mostrará a cualquiera que no hay en realidad tal cosa como la casualidad pura, pero una pequeña consideración nos mostrará que no puede haber un agente tal como la «casualidad», en el sentido de algo fuera de la ley, algo fuera de la causa y el efecto. No podemos imaginar nada fuera del “todo” estando fuera de la ley, y eso sólo porque “el todo” es la ley en sí. No hay sitio en el universo para algo exterior e independiente a la ley. La existencia de un algo así haría todas las leyes naturales inefectivas, y sumiría el universo en el desorden caótico y la falta de ley. ¿O ustedes qué opinan?

Mantengámonos libres.

 

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