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David Bohr fue un físico danés que realizó contribuciones fundamentales para la comprensión de la estructura del átomo y la mecánica cuántica. Ganó el Premio Nobel de Física en 1922 por su nuevo modelo atómico.

La estructura electrónica de un átomo describe las energías y la disposición de los electrones alrededor del átomo. Gran parte de lo que se conoce acerca de la estructura electrónica de los átomos se averiguó observando la interacción de la radiación electromagnética con la materia. El origen de los espectros de los elementos químicos era desconocido hasta que la teoría atómica asoció la emisión de radiación por parte de los átomos con el comportamiento de los electrones, en concreto con la distancia a la que éstos se encuentran del núcleo; enunciando así Bohr tres postulados.

Como primer postulado Bohr dice que el electrón solo podrá girar en ciertas órbitas circulares de energía y radios determinados, y al moverse en ellas el electrón no radiará energía. En ellas la energía del electrón será constante. Como Segundo postulado dice que, en estas órbitas se cumplirá que el momento angular del electrón será múltiplo entero de h/2∏ (h siendo la constante de Plank). Estas serán las únicas órbitas posibles. Y por último, el electrón solo emitirá energía cuando estando en una de estas órbitas pase a otra de menor energía. En resumen podemos decir que los electrones se disponen en diversas órbitas circulares que determinan diferentes niveles de energía.

La revolución cuántica a mediados de los años veinte ocurrió bajo la dirección de Einstein y Bohr, y sus debates post-revolucionarios fueron acerca de cómo darle sentido a tal cambio. Einstein rehusó aceptar la revolución como completa, reflejando su deseo de ver desarrollado un modelo que incluyera las causas subyacentes de estos modelos cuántos aparentemente aleatorios, ya que las probabilidades cuánticas según la teoría de Bohr implicaba que las posiciones en el espacio-tiempo nunca podrían ser completamente conocidas. Era la ausencia de una razón o explicación para los eventos concretos, más allá de su mera predicción estadística, lo que Einstein rechazaba.

Stephen Hawking junto con más físicos seguirán proponiendo teorías y desmintiendo muchas otras que creemos como leyes universales. Aprendamos a desaprender.

Mantengámonos libres.

 

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