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En 1847 la Liga Comunista de Londres (C. Marx y F. Engels) utilizó la teoría de la dialéctica de Hegel para respaldar su teoría económica ante el comunismo. Hoy, en pleno siglo XXI, el pensamiento hegeliano-marxista afecta a toda nuestra estructura social y política. La dialéctica hegeliana es el marco para guiar nuestros pensamientos y acciones en conflictos que nos llevan a una solución predeterminada. Los gobiernos y grandes organizaciones lo usan para imponer una idea a las masas, primero se enfocan en lo que se desea imponer, después crean un problema, después del problema controlan la reacción de las masas y por último ofrecen una solución (solución que de no haber problema no tendría razón para implementarse). Si no entendemos cómo la dialéctica hegeliana da forma a nuestras percepciones del mundo, entonces no sabemos cómo estamos ayudando a implementar su visión. Cuando permanecemos encerrados en el pensamiento dialéctico, ya no podemos ver fuera de la caja.

La dialéctica de Hegel es la herramienta que nos manipula en un frenético patrón circular de pensamiento y acción. Cada vez que luchamos o nos manifestamos en contra de una ideología, estamos jugando un papel indispensable en el plan de Marx y Engels para avanzar cada vez más a una dictadura sobre las masas. La agenda global Marxista se está moviendo a una velocidad vertiginosa y la única manera de detener por completo la invasión de la privacidad, la apropiación de tierras, guerras innecesarias contra objetivos inocentes y agresiones directas sobre la libertad individual, es entender y dar un paso fuera de ésta dialéctica, esto nos libera de las limitaciones del pensamiento controlado y guiado.

Cuando Hegel creó esta dialéctica, tenía en mente dirigir políticamente al planeta como uno sólo. Los diálogos y la búsqueda de consenso son las herramientas principales de la dialéctica; el terror y la intimidación son también formatos aceptables para la obtención de la meta. Hoy en día la dialéctica está activa en todos los temas políticos que nos hagan escoger lados. Lo podemos ver en los ecologistas contra los dueños de propiedades privadas, en los demócratas contra republicanos, en los comunistas contra los socialistas, en los cristianos contra los musulmanes. No importa cuál sea el problema, la dialéctica invisible tiene por objeto controlar tanto el conflicto y la resolución de las diferencias, y conduce a todos los involucrados en un nuevo ciclo de conflictos.

Mantengámonos libres.

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